Artículos de Victor Vela
El viernes me encontré un tesoro en un cajero automático. Alguien, quizá con las prisas de quien llega tarde al trabajo o el despiste de quien va pensando en un saldo cada vez …
Esta columna es un mea culpa. Desde aquà pido perdón, todo eso y reconozco las imperfecciones. Me gustarÃa tener la nitidez y transparencia de una FM, pero me muevo por el mundo navegando …
Cada vez visitamos menos las casas de los amigos. Preferimos el terreno neutral para las caás, para las confidencias de café y cigarrillo y las tardes en las que el fin del mundo …
Los Reyes Magos siempre eran más generosos con los vecinos del Cuarto D. Cuando esa mañana bajábamos todos los chavales del edificio para estrenar los juguetes en el portal, mis ojos se desviaban …
La ciudad se recoge como esa actriz de provincias que, al terminar la función, busca por el escenario los pedazos muertos, las escamas de su personaje, y ahora se desmaquilla sin ganas frente …
Una campaña aérea ha premiado a una mujer con el mejor regalo que me podrÃan hacer nunca. Le han puesto su nombre a un avión. Esto, en realidad, no es importante. Lo mejor …
Mi madre apenas lee novelas. O ensayo. O libros de poesÃa. Mi madre suele pegar un repaso al periódico después de comer. Empieza por las páginas de local y cuando llega a Internacional …
Y yo no querÃa hablar de la fruta. En serio. La imagen era la del tendero con el lapicero en la oreja. Y el gesto mecánico y espÃdico con el que lo cogÃa y …
PedÃas un kilo de naranjas y las manos hoscas del frutero las atrapaba con firmeza de la caja de madera, las agarraba con los cinco dedos y la mano ligeramente arqueada, las depositaba …
Al final me la han cambiado. Intenté resistir, como se resistÃan las marujas de los anuncios ante los tipos con traje y gafas de pasta que querÃan colocarles dos detergentes nuevos por el …
