<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Sincolumna &#187; [David Barreiro] Tripp</title>
	<atom:link href="http://www.sincolumna.es/category/sin-columnista/david-barreiro/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.sincolumna.es</link>
	<description>Sincolumna.es</description>
	<lastBuildDate>Wed, 28 Jul 2010 10:46:06 +0000</lastBuildDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=2.9.1</generator>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
			<item>
		<title>Miedos</title>
		<link>http://www.sincolumna.es/2009/12/miedos/</link>
		<comments>http://www.sincolumna.es/2009/12/miedos/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 14 Dec 2009 08:46:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>davidbarreiro</dc:creator>
				<category><![CDATA[[David Barreiro] Tripp]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.sincolumna.aruki.es/?p=1733</guid>
		<description><![CDATA[Las mejores cualidades, un supuesto don divino, la selecta formación o el talento innato pueden no bastar para alcanzar lo que nos proponemos, para llegar al lugar que deseamos. En ocasiones todas esas virtudes no ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Las mejores cualidades, un supuesto don divino, la selecta formación o el talento innato pueden no bastar para alcanzar lo que nos proponemos, para llegar al lugar que deseamos. En ocasiones todas esas virtudes no son más que papel mojado ante aquello que nos somete sin indulgencia alguna: nuestros miedos.</p>
<p>Walter L. Gámez era el boxeador perfecto. Criado en los callejones, amasado en un gimnasio de periferia y pulido en la escuela de Rai Fico, subía al cuadrilátero sin más preocupación que haberse dejado la ropa tendida ante la lluvia inminente, con cara de sueño y la povisa en el calzón del último cigarro fumado a hurtadillas de Fico en el vestuario.<br />
Una vez que el árbitro se retiraba, Walter comenzaba a bailar claqué sobre los botines, desplegaba su muestrario de golpes hermosos y certeros y sonreía al son de la música que sentía emanar de unas cuerdas que nunca besaba y que para él eran el pentagrama en el que se escribía la melodía de sus combates.</p>
<p>El instinto y una liviandad impropia de un pesado le llevaban a irse a casa intacto como nieve virgen después de cada pelea. Solo una vez, la última, Walter escuchó la cuenta con la cara sobre la lona. Fue en un combate frente a un mexicano de actitud y cuerpo rácanos que le abrió una ceja intentando defenderse de uno de sus complejos ataques en el segundo asalto. No sangró mucho, pero sintió que la vida se escabullía por aquel hilo rojo que atravesaba su pecho, bajó los brazos y el mexicano aprovechó para dejarlo en un trapo y reventar las apuestas.</p>
<p>Walter nunca más se subió al ring, a pesar de que lo trataron los mejores psicólogos, psiquiatras y camareros de la ciudad. Uno de ellos dijo:</p>
<p>– Es un caso perdido, su hipocondría estaba latente, pero se manifestó al ver la sangre y ya nada quitará de su mente esa imagen.</p>
<p>Lamentablemente, sus puños ya no son más que palomas mojadas y acurrucadas bajo la lluvia.</p>
<p>Walter colgó los guantes y suspendió varias veces una oposición a funcionario de Correos antes de arrojarse al vacío desde la azotea de la pensión en la que vivía. Dicen que, para su tranquilidad eterna, no brotó ni una gota de sangre de su cuerpo aplastado contra la acera.</p>
<p>Pienso en Walter L. Gámez ahora que creo tener tantas cosas que contar como temor a que tú las leas.</p>
<img src="http://www.sincolumna.es/?ak_action=api_record_view&id=1733&type=feed" alt="" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.sincolumna.es/2009/12/miedos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Cariño</title>
		<link>http://www.sincolumna.es/2009/12/carino/</link>
		<comments>http://www.sincolumna.es/2009/12/carino/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 10 Dec 2009 13:34:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>davidbarreiro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[[David Barreiro] Tripp]]></category>
		<category><![CDATA[Despedida]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.sincolumna.aruki.es/?p=930</guid>
		<description><![CDATA[– Nos queda el cariño – dijo, y miró por la ventana pensando en otra cosa.
Se equivocaba. Nos quedaba también la inercia, el pasado, las fotografías rotas o descoloridas o aún sin revelar, nos quedaban ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>– Nos queda el cariño – dijo, y miró por la ventana pensando en otra cosa.<br />
Se equivocaba. Nos quedaba también la inercia, el pasado, las fotografías rotas o descoloridas o aún sin revelar, nos quedaban un par de canciones y sus versiones electrónicas, nos quedaban los desayunos de los domingos en una cafetería cercana que ya no existe, las ganas de irnos lejos, de cambiar. Nos quedaban, claro, los muebles, el espejo del baño, la llave del buzón. Nos quedaban las ganas de vomitar. Nos quedaban un par de sonrisas, un puñado de peleas, años de desprecio. Nos quedaba la capa de grasa acumulada sobre la vitrocerámica, la nevera vacía, el sofá de Ikea con el tornillo dando vueltas en su interior. Nos quedaban espaldas, párpados, silencios. Nos quedaban los residuos, los desechos, los despojos, nos quedaban ellos y nosotros, nos quedaban los flecos del calendario, la crema de noche, la chica que fuma en el balcón. Nos quedaban las colillas, la ceniza, los rescoldos, Nos quedaba la derrota, la venganza, el horror, quedábamos ella y yo, sombras de nosotros. Nos quedaban las palabras que traicionan, las lágrimas que no brotan, la radio averiada en el salón.</p>
<p>– Cariño – repetí, pensando en ella, recibiendo su beso en un lugar nuevo y desconocido de mi cara y viéndola salir dejando la puerta abierta en metáfora que se diluyó cuando la corriente (la misma que nos había arrastrado hasta allí) la cerró de golpe y me recordó que tiempo era lo único que ya nunca nos quedaría.</p>
<img src="http://www.sincolumna.es/?ak_action=api_record_view&id=930&type=feed" alt="" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.sincolumna.es/2009/12/carino/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Lejos de una rueda llamada ahora</title>
		<link>http://www.sincolumna.es/2009/11/lejos-de-una-rueda-llamada-ahora/</link>
		<comments>http://www.sincolumna.es/2009/11/lejos-de-una-rueda-llamada-ahora/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 16 Nov 2009 08:49:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>davidbarreiro</dc:creator>
				<category><![CDATA[[David Barreiro] Tripp]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.sincolumna.aruki.es/?p=1736</guid>
		<description><![CDATA[Marta es incapaz de vivir en distancias cortas. Su percepción del mundo es de largo recorrido, siempre atenta a lo que será, a lo que habrá, a lo que estuvo. Tumbada en el sofá como ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Marta es incapaz de vivir en distancias cortas. Su percepción del mundo es de largo recorrido, siempre atenta a lo que será, a lo que habrá, a lo que estuvo. Tumbada en el sofá como una maja con pijama, con la televisión encendida y la campana del horno a punto de sonar, piensa quién habitará su minúsculo apartamento dentro de dos, cinco, diez años. Porque ahora huele a cordero asado, la lámina de Matisse se dobla sobre sí misma y en su barriga dormita una úlcera que pronto la llevará al hospital, pero ¿y mañana?<br />
A Marta le gusta sentir el parqué frío en la planta de los pies y pasar la mano por el barniz rugoso del aparador de la salida (nadie lo ve al entrar, quizás porque nadie la visita). Pero es hacerlo y ponerse a pensar que ese momento ya ha pasado, que ella es otra diferente y que el mundo y la lavadora con la ropa de color no dejarán de girar.<br />
Aunque Pedro se fue sin llevarse una copia de las llaves ni mirar atrás, deja en el armario un cajón libre que, cuando lo abre, despide el aliento de los días de fuego y Avecrem, aquella época en que no precisaba de mantas ni guisos para ahuyentar el frío.<br />
Marta piensa en ese tiempo dilatado, apenas unas semanas que se adhirieron a su piel como la mancha de humedad que le hace compañía en la pared del dormitorio y se imagina dónde estará el hombre que detuvo el tiempo y el espacio.<br />
La campana del horno suena.<br />
Marta no la oye.<br />
Tiene los ojos cerrados, está muy lejos de allí.</p>
<img src="http://www.sincolumna.es/?ak_action=api_record_view&id=1736&type=feed" alt="" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.sincolumna.es/2009/11/lejos-de-una-rueda-llamada-ahora/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Fin</title>
		<link>http://www.sincolumna.es/2009/10/fin/</link>
		<comments>http://www.sincolumna.es/2009/10/fin/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 10 Oct 2009 08:50:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>davidbarreiro</dc:creator>
				<category><![CDATA[[David Barreiro] Tripp]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.sincolumna.aruki.es/?p=1738</guid>
		<description><![CDATA[– Todos los finales son una derrota.
Podría parecer que lo decía como si tal cosa, pero era un muestrario de evidencias: el pelo escaso, el vaso vacío, la cadera rota, la memoria atrancada en la ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>– Todos los finales son una derrota.</p>
<p>Podría parecer que lo decía como si tal cosa, pero era un muestrario de evidencias: el pelo escaso, el vaso vacío, la cadera rota, la memoria atrancada en la infancia.</p>
<p>Había sobrevivido a una guerra, dos divorcios y los periódicos descensos de categoría del Sporting. Sus antebrazos daban calor al acero inoxidable de la barra del chigre desde hacía años y los amigos se había ido alejando con el paso del tiempo, enclaustrados en geriátricos y cementerios.</p>
<p>Al tute lo sustituyeron los solitarios, la vista –antes cansada– ya estaba harta y El Comercio solo le interesaba para envolver el pescado. Todo lo que pasaba a su alrededor era una muestra de que el mundo se estaba yendo al garete y sentía que lo único que podía hacer para evitarlo era pedir más sidra y dejarse llevar por una marea que arrastraba todo lo que le había pertenecido una vez.</p>
<p>A través del ventanal, vio cómo las grúas derruían el edificio. Las piedras caían a plomo sobre las butacas y las tablas del escenario se quebraban como un corazón expuesto al desamparo. El telón se derramó sobre los escombros, el cristal de sala de proyección se resquebrajó y las bobinas olvidadas en los anaqueles se abrieron velando todos sus secretos.</p>
<p>El capataz dio la orden de retirada antes de que una imprudencia afectara a la fachada, la única parte del viejo cine que la empresa de cirugía estética quería conservar. Los depredadores se retiraron después del banquete, y entre los restos del naufragio, se fijó en el cartel intacto de la última película proyectada:</p>
<p>– Gomorra – leyó.</p>
<p>Volvió la vista a la barra y vio cómo, en el fondo de la botella, nudos de madre buceaban buscando una salida que nunca iban a encontrar.</p>
<img src="http://www.sincolumna.es/?ak_action=api_record_view&id=1738&type=feed" alt="" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.sincolumna.es/2009/10/fin/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La Breut</title>
		<link>http://www.sincolumna.es/2009/06/la-breut/</link>
		<comments>http://www.sincolumna.es/2009/06/la-breut/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 15 Jun 2009 08:53:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>davidbarreiro</dc:creator>
				<category><![CDATA[[David Barreiro] Tripp]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.sincolumna.aruki.es/?p=1740</guid>
		<description><![CDATA[Reducir a Madame Breut al calificativo de puta era un error de calibre grueso, un ejercicio de simplificación similar a los que cometen quienes consideran a un niño como una persona a medio hacer, un ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Reducir a Madame Breut al calificativo de puta era un error de calibre grueso, un ejercicio de simplificación similar a los que cometen quienes consideran a un niño como una persona a medio hacer, un huevo a la espera del punto de ebullición. Madame Breut ejercía el oficio más antiguo del mundo, pero casi nadie que se cruzaba en su camino la recordaba por ello. Era el tipo de mujer que vivía por encima de las posibilidades de cualquiera. No me refiero al dinero (que no le faltaba), sino a su excelsa formación universitaria, al metraje de sus piernas, a las líneas suaves y armoniosas que dibujaban las arrugas en su rostro. No era joven cuando la vi por primera vez y algo me decía que nunca lo había sido, que siempre había deseado alcanzar la edad con la que la conocí, superar los cincuenta con el sigilo que aportan la calma y la genética.<br />
Nunca supe su verdadero nombre, nunca supe nada que ella no quisiera decirme (ahora lo sé), solo los detalles que dejaba resbalar por unos labios susurrantes que daban color al carmín. Aquella primera tarde, cuando llegué a su ático a dos palmos del Retiro (las copas de los árboles abanicaban el balcón) me habló con aquella voz remisa (la distancia) y ronca (la ginebra, el tabaco) acerca del origen de aquel impecable acento francés digno de la Sorbona.<br />
- ¿Vivió en Francia, Madame Breut?<br />
- Vivir es una palabra demasiado ambiciosa. Digamos que estuve de paso hacia el lugar del que me había ido.<br />
- No sé si la entiendo bien – no la entendía en absoluto.<br />
Fue entonces cuando me explicó que había aprendido francés durante la dictadura a costa de cruzar la frontera para ver las películas aquí censuradas y restañar la grisalla patria con romances que susurraban al oído palabras que tardó muchos años en comprender.<br />
Me explicó muchas otras cosas aquella primera tarde de todo. Después hubo muchas otras tardes que me hicieron entender que quizás Madame Breut fuera una puta, pero era la puta que todos siempre soñamos ser.</p>
<img src="http://www.sincolumna.es/?ak_action=api_record_view&id=1740&type=feed" alt="" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.sincolumna.es/2009/06/la-breut/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Motown</title>
		<link>http://www.sincolumna.es/2009/03/motown/</link>
		<comments>http://www.sincolumna.es/2009/03/motown/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 10 Mar 2009 08:55:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>davidbarreiro</dc:creator>
				<category><![CDATA[[David Barreiro] Tripp]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.sincolumna.aruki.es/?p=1742</guid>
		<description><![CDATA[Como soy novicio en casi todas las materias, desinteresado en lo que me rodea y despistado hasta el exceso, conocí demasiado tarde lo que era la Motown. Había escuchado muchas de las canciones paridas en ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Como soy novicio en casi todas las materias, desinteresado en lo que me rodea y despistado hasta el exceso, conocí demasiado tarde lo que era la Motown. Había escuchado muchas de las canciones paridas en esta discográfica fundada hace ya cincuenta años por Berry Gordy en Detroit, pero no establecía ninguna conexión entre los distintos temas y artistas por más que el sonido Motown estuviera presente en todas ellas de una manera (ahora lo sé) inconfundible.<br />
Descubrí la historia de este sello legendario en la (también legendaria, o camino de ello va) sección Desorden y concierto del Festival de Cine de Gijón. Era un domingo de finales de noviembre de 2003 cuando asistí a la proyección de “Standing in the Shadows of Motown” (Paul Justman, USA, 2002), un documental que recogía la vida la compañía y en el que los temas más clásicos eran reinterpretados por Joan Osborne, Tracy Chapman, Meshell Ndegeocello o Ben Harper.<br />
Desde entonces, siempre me acompaña la Motown en los viajes más modestos (el autobús 127, el metro línea 7, mis pies) y en las aventuras más arriesgadas (los recuerdos, los últimos tragos). Es la mezcla de ritmo apabullante, voces modeladas en bourbon y la dosis justa de melancolía lo que convierte al sonido Motown en algo único e indispensable. Es el tañido del alma y el latido del mundo, el mismo latido de campanillas que precede al estribillo de &#8220;Reach Out I&#8217;ll Be There&#8221;, la canción de los Four Tops que, desde aquel domingo de otoño de 2003, siempre escucho antes de sentarme a escribir porque en ella encuentro lo que siempre busco en mis palabras: audacia y nostalgia.</p>
<img src="http://www.sincolumna.es/?ak_action=api_record_view&id=1742&type=feed" alt="" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.sincolumna.es/2009/03/motown/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Lecturas</title>
		<link>http://www.sincolumna.es/2009/02/lecturas/</link>
		<comments>http://www.sincolumna.es/2009/02/lecturas/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 09 Feb 2009 08:59:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>davidbarreiro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[[David Barreiro] Tripp]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.sincolumna.aruki.es/?p=1746</guid>
		<description><![CDATA[Con al excusa (barata) del cambio de año, he leído en foros, blogs, periódicos y suplementos ¿culturales? las listas de los mejores libros del año, los más vendidos, los preferidos de los más célebres prescriptores ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Con al excusa (barata) del cambio de año, he leído en foros, blogs, periódicos y suplementos ¿culturales? las listas de los mejores libros del año, los más vendidos, los preferidos de los más célebres prescriptores literarios.<br />
Llego (hastiado) a la conclusión de que, más o menos, todos leemos lo mismo: una tacita de Ian MacEwan por aquí, un puñado de Philip Roth por allá, unas migajas de Paul Auster por acullá. A estos “clásicos”, unos y otros suman nuestros españolitos de buen ver: cucharada de Ruiz (cómo hacerse rico escribiendo) Zafón, pizquita de Eduardo Mendoza, Vila-Matas espolvoreado, un chorro de Afterpop (Fernández Mallo, Javier Moreno, ya saben) y algo de poesía (fácil) para quedar bien después de una noche de amor o borrachera: Ángel González, Gil de Biedma, etc.<br />
Casi todos estos libros se cuelan en nuestra estantería (nuestra porque la hemos comprado, la hemos transportado, la hemos montado, saben lo que quiero decir…) pensando que hemos decidido lo que queremos leer, que hemos escogido esos libros cuando, en realidad, nos los han puesto en las manos. A unos en la mesa de entrada de la librería (bajo el rótulo de best-seller) a otros en forma de reseña elogiosa “para lectores exigentes” o “para amantes de la buena literatura”, a muchos en los blogs de escritores que recomiendan (una y otra vez) a sus amigos.<br />
No se engañen, leen lo que les obligan a leer, del mismo modo que comen lo que les obligan a comer (“tu alimento prebiótico que regula el bla bla bla”), viajan donde les obligan a viajar (¡Ay! Esos reportajes en periódicos independientes, objetivos y mañaneros pagados por Consejerías de Turismo) y aman a quienes les obligan a amar (¿Quién puede divorciarse con esta crisis?).<br />
¿Qué he leído que mereciera la pena en 2008?<br />
Un grafiti en una pared de mi calle que rezaba:</p>
<p>La fruta<br />
                                        como tus besos<br />
ya no tiene sabor.</p>
<img src="http://www.sincolumna.es/?ak_action=api_record_view&id=1746&type=feed" alt="" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.sincolumna.es/2009/02/lecturas/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Nuestro tiempo</title>
		<link>http://www.sincolumna.es/2009/01/nuestro-tiempo/</link>
		<comments>http://www.sincolumna.es/2009/01/nuestro-tiempo/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 26 Jan 2009 13:48:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>davidbarreiro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[[David Barreiro] Tripp]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.sincolumna.aruki.es/?p=1748</guid>
		<description><![CDATA[No había concluido aún la investidura de Barack (léase Bruac) Obama como presidente de Estados Unidos y ya habían salido nuestros políticos a la palestra para alabar los modos, maneras, forma (¡qué bien se equivocó!) ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No había concluido aún la investidura de Barack (léase Bruac) Obama como presidente de Estados Unidos y ya habían salido nuestros políticos a la palestra para alabar los modos, maneras, forma (¡qué bien se equivocó!) y contenido de su discurso; sus intenciones, su alud de esperanza y, de manera especial, el respeto con el que había tratado al mandatario saliente, Bush (léase Buss).</p>
<p>Pero hete aquí que el diario El País sacó a la luz un supuesto espionaje en el seno del Partido Popular madrileño. Suponiendo que sea cierto, que nos interesen algo esas escuchas, persecuciones y grabaciones (no nos importa nada más que saber si a ello se dedicó dinero público), creo que la actitud de nuestros gobernantes (no de cualquiera, sino del presiente y la vicepresidenta) no ha estado a la altura.</p>
<p>¿Qué sentido tiene hablar de esto en una intervención junto al primer ministro de Portugal o en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros? Ya sabemos (porque lo sabemos, aunque nos hagamos los tontos) que la separación de poderes es ficticia, pero podían esperar a que la fiscalía, los jueces, resuelvan qué ha sucedido (sin tan claro lo tiene El País para llevarlo a portada una semana seguida, no costará mucho resolverlo). Pero no, nuestros políticos (unos y otros) se dedican a perder el tiempo, nuestro tiempo, desacreditando al adversario. Cuando los veo haciéndolo, metiéndose con el partido de enfrente (que se desacredita a sí mismo) pienso lo mismo que cuando estoy viendo la televisión: lo que no estoy haciendo en ese momento. Pienso que mientras ellos se dedican a insultarse, a afrentarse, denigrarse y mancillarse, nosotros damos un paso más hacia el abismo.</p>
<img src="http://www.sincolumna.es/?ak_action=api_record_view&id=1748&type=feed" alt="" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.sincolumna.es/2009/01/nuestro-tiempo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Mujeres y hombres extraordinarios</title>
		<link>http://www.sincolumna.es/2009/01/mujeres-y-hombres-extraordinarios/</link>
		<comments>http://www.sincolumna.es/2009/01/mujeres-y-hombres-extraordinarios/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 12 Jan 2009 13:49:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>davidbarreiro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[[David Barreiro] Tripp]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.sincolumna.aruki.es/?p=1750</guid>
		<description><![CDATA[Supongo que no habrán oído hablar de Stephan A. Hildegard, conocido por sus (pocos pero fieles) amigos como A. (A Punto).
A Punto nació en 1930 en un pueblo del sur de Alemania de nombre Impronunciable ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Supongo que no habrán oído hablar de Stephan A. Hildegard, conocido por sus (pocos pero fieles) amigos como A. (A Punto).</p>
<p>A Punto nació en 1930 en un pueblo del sur de Alemania de nombre Impronunciable y murió ochenta años después a escasos metros. En su vida, sin embargo, recorrió el áspero mundo ejerciendo multitud de trabajos: fue zapatero, comerciante, delegado de la oficina de patentes de Impronunciable, marino e, incluso, delantero centro y pichichi por un día en un equipo de fútbol manchego. Sin embargo, será recordado para siempre por ser el autor de una obra fundamental para comprender el mundo que nos ha tocado vivir, un libro alto y flaco (como él mismo) titulado “Los estadios intermedios” en el que recoge los momentos que a menudo pasan desapercibidos en la vida, los instantes en los que nadie repara.</p>
<p>He aquí, un botón de muestra de tan magna obra.</p>
<p>“Tarde o temprano, la risa se para en seco” sentencia A Punto en el capítulo dedicado al estadio intermedio entre la risa y la seriedad, entre la carcajada y la compostura, entre la sonrisa y la gravedad. A Punto matiza: “hay un breve instante, apenas perceptible, que pasa por encima del tiempo que lo define, en el que la risa desaparece y la seriedad, la mesura, aún no ha llegado, en ese lapso el sujeto no está en ningún lugar, sobrevive en un limbo emocional que jamás soportaría de no ser porque se desvanece como un sueño, como un recuerdo que es evocado por última vez”.</p>
<p>Es éste solo un ejemplo de los ochenta estadios intermedios que A Punto recoge en este libro, el único que escribió y que ahora duerme a mi lado en la mesilla de noche hasta que, vencido por el sueño, apago la luz y durante unos segundos me introduzco en ese estadio intermedio “en el que las sombras del día se dibujan como estrellas fugaces en las paredes del dormitorio oscuro, un cielo con esquinas que solo desaparece con los primeros rayos del amanecer”.</p>
<img src="http://www.sincolumna.es/?ak_action=api_record_view&id=1750&type=feed" alt="" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.sincolumna.es/2009/01/mujeres-y-hombres-extraordinarios/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El aniversario</title>
		<link>http://www.sincolumna.es/2008/12/el-aniversario/</link>
		<comments>http://www.sincolumna.es/2008/12/el-aniversario/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 01 Dec 2008 13:51:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>davidbarreiro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[[David Barreiro] Tripp]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.sincolumna.aruki.es/?p=1752</guid>
		<description><![CDATA[Hoy celebro mi décimo aniversario en la empresa. Llegué aquí el trece de junio de 1998 con los ojos llenos de ilusión, feliz por entrar en una multinacional y conseguir aquello que siempre había soñado: ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy celebro mi décimo aniversario en la empresa. Llegué aquí el trece de junio de 1998 con los ojos llenos de ilusión, feliz por entrar en una multinacional y conseguir aquello que siempre había soñado: el éxito. Diez años más tarde, soy el director de marketing, aunque el agujero de mi estómago es cada día mayor.<br />
Pero no nos pongamos tristes que hoy estamos de celebración.<br />
Tal y como está el mercado de trabajo, no es habitual que un chaval de treinta años con una sólida formación -y líquida, teniendo en cuenta las borracheras que me agarraba en mi época universitaria– y una excelente trayectoria profesional, permanezca durante tanto tiempo en la misma compañía. Soy una excepción, un rara avis, y por eso el Jefe me acaba de llamar a su despacho. Quiere tener un detalle conmigo.<br />
– Hola David, ponte cómodo.<br />
Me aflojo el nudo de la corbata, desabrocho el primer botón de los pantalones, me quito los zapatos, pongo los pies sobre su mesa, enciendo un cigarrillo.<br />
Es broma. Ni siquiera fumo.<br />
Me siento en una de las dos sillas de piel y y cruzo las piernas.<br />
Punto.<br />
– Recuerdo el primer día que llegaste… eras un crío, la verdad…<br />
Sigue hablando durante diez minutos. Yo pienso en la alineación ideal de España para el Mundial de Sudáfrica y en qué cojones será la esferificación. No vuelvo a hacerle caso hasta que escucho la palabra mágica:<br />
- Dinero…<br />
Entonces vuelvo a conectar el interruptor. ON.<br />
… lo que se dice dinero no podemos ofrecerte, pero sí queríamos tener contigo un detalle, ya sabes, por todo lo que nos has ayudado en este tiempo….<br />
Acaba ya hijo de puta.<br />
Quizás lo he pensado en voz alta porque deja de hablar y saca –juraría que de su entrepierna– una placa plateada del tamaño de una tarjeta de visita, en la que leo:<br />
Para David<br />
Por su abnegada dedicación a XXX*</p>
<p>La cojo con ambas manos como si fuera un diamante y digo gracias cuatro veces. A la última le añado un muchas por si había alguna duda.<br />
¿Cómo se puede ser tan cabrón?<br />
Vuelvo a mi puesto con la plaquita de los cojones escondida entre el puño cerrado y la manga del traje. No quiero que nadie la vea. Abro el cajón y la tiro con toda la rabia que me permiten los 15 centímetros de distancia.<br />
Cae sobre la montaña de informes como una pluma.<br />
Estoy tan cabreado que yo mismo puedo ver reflejado en la pantalla del ordenador el humo que me sale por las orejas.<br />
Tecleo: www.infojobs.net.<br />
Hay algunos puestos interesantes: lástima que me falten cuatro idiomas y un par de masters para cumplir sus requisitos.<br />
Cierro los ojos y cuando los abro ya son las tres.<br />
Mañana, más.</p>
<img src="http://www.sincolumna.es/?ak_action=api_record_view&id=1752&type=feed" alt="" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.sincolumna.es/2008/12/el-aniversario/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
