Santiago Segura, previsible humor garantizado
Es indiscutible el poder de atracción que entre el gran público tiene ese cineasta de rostro entre simpático y como recién salido del manicomio de nombre Santiago Segura que lleva desde los años noventa dándole a la invención en tareas de actor, director, guionista o productor y casi siempre triunfando, si no ante la crítica al menos a la hora de pasar por caja a cobrar la recaudación de la taquilla o los derechos de autor por las risas provocadas. Ya se palpa la expectación sobre esa nueva parte anunciada de Torrente, para cuyo rodaje este cómico de Carabanchel más listo y oportunista que nadie ha contado con la colaboración de estrellas de todo tipo, desde un futbolista campeón del Mundo como Cesc hasta una campeona de la mala leche en vivo y en directo como Belén Esteban. Y para que la espera no se haga larga, los amantes de la comedia para todos en breve tendrán en los cines la oportunidad de echarse unas risas con El gran Vázquez, de Óscar Aiba, donde Segura interpreta al dibujante catalán Manuel Vázquez, creador de personajes entrañables del mundo del cómic como Las hermanas Gilda o Anacleto pero incapaz de asentar la cabeza en el compromiso y vivir la vida con más responsabilidad que jeta. El papel le queda que ni pintado a Santiago Segura, aunque quizá lo asuma con tanta naturalidad que la imagen que los espectadores tienen de este actor madrileño arrasa sobre el intento de rendir homenaje a la que fuera una de las grandes figuras de la editorial Bruguera.
El gran Vázquez nada tiene nada que ver con la zafiedad de la saga esa del brazo tonto de la ley, pero tampoco con el inquietante mundo que Álex de la Iglesia se inventó en El día de la bestia. Es digna la reconstrucción con aroma de tebeo de la Barcelona de los años sesenta y se agradece la mirada sarcástica de un director que en ningún momento juzga a sus personajes y si se ríe es con ellos. Pero en líneas generales no pasa de ser una película amable, que se ve sin dificultad pero que se borra de la mente a los pocos minutos. Y su principal fallo está, a mi entender, en su previsibilidad, en que incluso esos encuentros a tres protagonizados por Santiago Segura, Álex Ángulo y Enrique Villén, y que están entre lo mejor del filme, consiguen hacerte reír y pasar un buen rato pero poco más. Así que por supuesto que no se entiende muy bien qué pinta está película en la Sección Oficial de un festival de cine como el de San Sebastián: es cierto que estos eventos, tan dados a la tragedia, están necesitados de comedias, pero, ya que son pocas, que al menos las traigan de mayor calidad.
Claro que El gran Vázquez me parece una bendición en comparación con el pase de película de gore coreana I saw the devil, un filme sobre un asesino en serie sin intriga ni historia, pues lo que le interesa a su director, Kim Jee-Woon, es recrearse en la violencia más sangrienta y reflexionar sobre el castigo, la culpa y el diablo que todos llevamos dentro. Pues muy bien. Ya tras la primera escena gore hubo gente que abandonó la sala, que se ve que no leyeron el programa de mano del festival, donde ya se advertía de que el filme contiene escenas de extrema violencia. En Sitges a lo mejor hubiera gustado, esta película, pero se supone que estamos en San Sebastián. Y que aquí debería de haber otro tipo de criterio para la selección de filmes.
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