Las quinceañeras de ‘Blog’
Al igual que el Fútbol Club Barcelona dispone de ese lugar tan generador de talentos que es La MasÃa, en Cataluña cuentan con una envidiable cantera de cineastas en esa Escuela de Cine asociada a la productora Escándalo Films que ha parido grandiosas pelÃculas dirigidas por directores noveles. Mi favorita es Tres dÃas con la familia, de Mar Coll, el filme español que más me ha emocionado de los últimos años por esa manera tan cotidiana, contenida y sutil de contar a través de los silencios los complejos sentimientos que mueven el comportamiento humano, pero a ella se añaden otros tÃtulos cuando menos dignos como Lo que sé de mà o Yo y nombres como el de ese Juan Antonio Bayona que con su debut con El orfanato sembró de terror las salas internacionales.
Es asà comprensible la expectación levantada en San Sebastián por la nueva propuesta de esta Escuela, el largometraje Blog, dirigido por Elena Trapé y protagonizado por un amplio número de quinceañeras que casi tendrÃan para hacer un equipo de fútbol y que dan vida a unas estudiantes de Secundaria que buscan vivir su adolescencia con la máxima intensidad posible, buscando emociones inéditas que hagan historia en su biografÃa.
Y desde luego que la pelÃcula tiene su gracia y su interés y sabe meter el dedo en la llaga de esa etapa tan difÃcil de nuestras vidas donde todo está por inventar: hay grandes momentos en los que te rÃes con la ingenuidad sincera de esas chicas que le cuentan sus sueños y sus penas a la webcam de su dormitorio y que planean juntas una aventura inesperada que no se puede destripar pero de la que merece la pena que se debata en esos centros escolares donde el sexo, con sus placeres y sus consecuencias, quizá ya no sea un tema tan tabú pero permanece envuelto en papel de prejuicios con risitas tontas.
El problema está en que uno acaba un tanto harto de tantos monólogos en primer plano y echa en falta algo más de contacto directo entre sus protagonistas, aunque como decÃa el otro dÃa Julia Roberts en la rueda de prensa precedente a la entrega del Premio Donostia el mundo actual se ha decantado por las relaciones frÃas que propician los ordenadores frente al caliente de tú a tú y ha malacostumbrado a la gente a mirarse a los ojos a través del omnipresente internet, que es como no mirarse o vivir la vida en plan ficticio. Se echa asimismo en falta algo más de profesionalidad en esta cinta con unas cámaras que cuando abandonan su posición estática no se encuentran cómodas, que en dos o tres ocasiones recurre a una banda sonora facilona de gusto solo para adolescentes y que no remata su parte final como hubiera sido lo deseable, dejando en el lector un regusto simpático pero también de lástima por lo que podÃa haber sido y no fue.
Pese a ello, es una pelÃcula que se ve y que muestra cosas, que te hace reflexionar sobre el presente de los quinceañeros que algún dÃa asumirán el reto de tomar las riendas del paÃs. Y te hace sentir cariño por esas chicas tan sueltas y llenas de dudas y de ganas de crecer aunque sea más a golpes de intuición que de razonamiento.
Los institutos deberÃan abrir la puerta a esta propuesta con la que tantos estudiantes pueden llegar a identificarse y concienciarse de que todo eso de las emociones está muy bien pero hasta cierto punto, porque de lo contrario una vez terminada la fiesta habrá unas consecuencias que pagar.
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