Huelga general
Está muy bien eso de defender los derechos de los trabajadores, el Estado del Bienestar y la dignidad colectiva, pero nuestros sindicatos deberÃan recapacitar cuando ya no queda casi nadie que crea en su defensa, bandera en alto, de la clase obrera. Que se les acuse de aprovecharse de sus liberaciones para no dar un palo al agua puede que no sea sino fruto de la envidia de quienes se creen las únicas hormiguitas del curreo, pero poca confianza pueden inspirar unas organizaciones que han sido incapaces de evitar que en los últimos dos años se cerraran cientos de empresas en este paÃs de todos los demonios; un tiempo durante el que no habÃa que hacer huelga pero ahora sÃ. Aunque tampoco exactamente ahora, sino dentro de tres meses, con lo cual muy urgente tampoco debe ser la cosa. Y uno de todas formas se pregunta: ¿puede ser una huelga general, en junio o en septiembre, lo que más necesita un paÃs en crisis, con casi cinco millones de parados y sin vÃas de recuperación? Si la respuesta es sÃ, quizá habrÃa que convocarla pero no solo contra la reforma laboral, sino también contra los polÃticos (todos), la patronal de DÃaz-Ferrán, los sindicatos de pegatina y pandereta, la televisión de educación basura, los medios de comunicación (incluido este) que lo cuentan todo a su manera, la selección sin remate a puerta de la Roja contra Suiza, la monarquÃa con vacaciones en el mar y, ya puestos, todos los españoles que nos hemos creÃdo que esto era jauja y, sin guardar la ropa, nos lanzamos a la piscina de vivir por encima de nuestras posibilidades. Si vamos a la huelga, hagámosla contra España en su conjunto. Y salgamos a la calle con una pancarta de autoculpabilidad a ponernos verdes y exigirnos arrimar el hombro de verdad para sacar esto adelante. Y, por supuesto, que la marcha se celebre fuera de horas de trabajo, no la vayamos a joder más todavÃa.
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