Y el secreto (suspiro) es el amor
Vale, sÃ. Lo reconozco. TenÃa mono de Perdidos. He estado cinco semanazas fuera de casa, con la mochila a cuestas por esos caminos de Santiago, y lo primero que hago nada más llegar a mi sofá es enchufar el ordenata y empezar a descargar (con perdón) capÃtulos atrasados de Perdidos para ponerme al dÃa. Es grave, doctor. Y no lo pregunto, que es afirmación.
Sobre todo porque esta sexta temporada (sÃ, yo también, Bruto) no me estaba entusiasmando mucho. Lo del templo con chinos que simulan no hablar inglés y faros que aparecen de la noche a la mañana en la isla no me termina de convencer. Creo que empiezo a caer en la balanza de los desencantados, en el bando de Los otros, los renegados, los apocalÃpticos, el lado oscuro, los que creemos que esto no va a levantar el vuelo por mucho que los guionistas se esmeren en estos últimos capÃtulos. SÃ, el final de Perdidos nos va a decepcionar. Aunque creo que eso es lo que nos decimos para que al final disfrutemos más. Para decir, ohhhh, estábamos equivocados. Qué bueno. Qué grande. Qué estupendo es Perdidos. Si lo damos todo por perdido (chiste malo) quizá encontremos después de todo algo de consuelo.
En fin. Cinco capÃtulos de una tacada y un repasito a las webs para ver lo que de ellos se ha escrito. Aquà todo el mundo babea con el dedicado a Richard (¡un español en la isla, un tinerfeño clave de Lost!) en el que parece que todo se acabará resumiendo en que esto es una lucha entre el bien y el mal. Es verdad. Mola el capÃtulo. Y la referencia a España. Una más, porque a J. J. Abrams le gusta eso de ambientar series en nuestro paÃs. TodavÃa recuerdo ese desenlace de temporada de Alias en… ¡Soria! Flipante. Creo recordar que lo de Soria lo pusieron sólo en la versión original, que en el doblaje español lo quitaron, pero no estoy seguro. Vale. DecÃamos que buen capÃtulo el de Richard. Pero a mà el que me ha dejado tocado es el último, el dedicado Desmond (junto a Juliet, para mÃ, los mejores personajes).
Creo que hemos pillado la clave de Perdidos. No es sólo la batalla entre el bien y el mal, que también. Aquà lo que importa es que el catalizador, la herramienta final, el arma definitiva, el secreto último de Lost, las idas y venidas de la isla dependen de una sola cosa. Suspiro. El amor. O como lo queramos llamar.
Sexta temporada. La de los universos paralelos que nunca se cruzan. O que quizá sà lo hacen. ¿Cómo? Ay, el amor. Nuestros personajes sólo recordarán la isla cuando haya amor de por medio, cuando las mariposas en el estómago den lugar a cortocircuitos en el cerebro. El amor como martillo para la memoria. Por eso Desmond tiene la visión de la mano de Charlie (“No es el bote de Penny”). Pero eso Charlie dice que él también lo ha “sentido” (ese recuerdo de la isla) cuando vio a una chica rubia (¿Claire?) en el avión. Por eso, seguro, comenzarán a recordar Sun y Jin en los próximos capÃtulos. O Jack cuando se cruce con Kate. O Kate con Swayer. El amor hará que todos ellos recuerden. Y asà será como se empiece a escribir el final de Perdidos.
Creo.
Pero esto es sólo una teorÃa. Una de tantas. Miraré a ver si está en el libro ‘Perdidos. La FilosofÃa. Las claves de Lost’, que acaba de publicar Simone Ragazzoni en español y que ya está en el altillo de mi dormitorio.
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