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Mi amor por la SGAE

Escrito por gorkadiez el 10 Febrero 2010 – 07:304 comentarios

Mi amor por la SGAE

Qué importantes descubrimientos ha realizado el ser humano a lo largo de la historia, desde ese cuchillo que se remonta a la Edad de Piedra hasta el tenedor pasando por el plato, el mango de la ducha, el sacacorchos, la visera o el sándwich de jamón y queso. Y qué alivio, desde luego, que todos estos instrumentos tan necesarios en nuestra vida fueran inventados hace siglos, porque de lo contrario no tardarían en aparecer los de la SGAE para sacar negocio a su costa: a saber la cuota que les cobraban a los de Caja Rural de Cuenca por sus famosas viseras de color verde agricultor. Y por ceñirnos a uno solo de estos instrumentos, por ejemplo al cuchillo, sus posibilidades de enriquecerse con su explotación serían inmensas: podrían cobrarnos un canon no solo por cada ejemplar vendido, sino también por cada chorizo, pollo o conejo que compráramos con el argumento de que toda carne es susceptible de ser partida por un cuchillo antes o después de ser llevada al horno o a la cazuela. Los cobradores de esta organización se podrían pasar además para exigir el pago de un impuesto por el uso por todo tipo de establecimientos, tanto por bares y restaurantes como por tiendas de ropa o floristerías, que quién no utiliza en algún momento un cuchillo para abrir una caja o pelar la manzana del almuerzo. Más difícil lo tendrían para sacarles los cuartos a quienes utilizaran este utensilio para cortarse las venas, pero todo se podría arreglar pasándole la factura a sus herederos. O estableciendo un determinado impuesto para todos aquellos individuos con tendencia suicida, por lo que pueda pasar.

Como comprenderán, yo soy uno de esos ciudadanos indignados con esa entidad con socios de las más diversas artes, entre ellos autores muy prolíficos que siguen en la brecha pero también con tipos que compusieron unas cuantas canciones hace no sé cuánto y a los que ahora que no se les conoce otra profesión que la de vivir del cuento. Porque realmente, ¿alguien sabe a qué se dedica hoy en día Ramoncín, a parte de a defender su imagen en los medios de comunicación? ¡Qué error el mío el haber escrito su nombre en este artículo, que a ver si me va a cobrar! ¿Y qué me dicen de aquel cantante de Gabinete Caligari? ¿Es posible que su principal fuente de ingresos provenga de haber compuesto, hace ya veinte años, La culpa fue del chachachá? ¿Pero se sigue bailando eso en la bodas? ¿Y qué me dicen del ‘inhumano’ aquel que en la Eurocopa de 2008 registró el grito (estribillo según él) de “A por ellos, oé”? Menuda creatividad. O Menuda jeta.

“Haces algo una vez y luego cobras por ello hasta que te mueras y otros setenta años más, por si te da por resucitar en ese tiempo”, parece ser la consigna de algunos de estos autores.

No entiendo cómo el Gobierno, que insiste en subirnos la jubilación y sigue sin encontrar remedio a la crisis y al incremento del paro, permite que un grupo de ciudadanos que, por mucho arte que tengan (algunos de ellos), no son más que nadie, imponga sobre toda una sociedad un impuesto tan abusivo, insolidario, egoísta, especulador y, si me apuran, terrorista, que, según me cuentan, hasta se atreven a pasarles la factura a los bares que nunca ponen a cantantes de su lista, como si no hubiera música mucho más allá de Georgie Dann. O de Teddy Bautista y Los Canarios. No sé cómo no se le cae la cara de vergüenza a ese presidente de la entidad cuyas más recientes composiciones deben ser incluso anteriores a las ya lejanas obras de Ramoncín o Jaime Urrutia. El país en crisis y ellos en su hamaca. Que se pongan a trabajar y dejen de tomarnos el pelo. O que se vayan con su música a otra parte y les intenten cobrar por sus canciones a los suecos o a los alemanes, que andan algo mejor de cuartos que nosotros. Aunque no creo que ni los suecos ni los alemanes sean tan tontos como nosotros, los españoles, para dejarse engañar. Lo que nos queda por aprender.

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4 comentarios »

  • walter dice:

    Yo me he quedado de piedra cuando hoy he leído en el periódico que la SGAE reclamaba pasta (93 euros) a unos chavales de un instituto de La Coruña que querían representar Bodas de Sangre, de García Lorca. Resulta que, dicen, ese texto es exclusivo del Centro Dramático Nacional y que, quien lo quiera representar, tiene que pasar por caja. Y contesta el profesor que lleva el grupo de teatro (repetimos, de un instituto) que qué pasa, que si va a tener que dejar de explicar a Lorca en clase antes de que los de la SGAE vengan a cobrarle. Tremendo.

  • gorkadiez dice:

    Bueno, yo que conste que, como David, estoy de acuerdo en que los creadores no pueden trabajar gratis, y tiene que haber una entidad que gestione sus derechos. Pero sin abusos. Y lo que sí que me indigna es que haya gente que haya hecho tan poco, y en general tan mediocre, y pretenda vivir por ello toda su vida y más.

  • verdeymarron@gmail.com dice:

    Gracias por no cobrarnos por leerte de vez en cuando

  • David Barreiro dice:

    Creo que tiene que haber una gestión de los derechos de la propiedad intelectual, proteger a los creadores. El problema es que hay que optimizar este sistema de gestión, evitar el monopolio, abrir el sector.
    Creo que, con matices, el informe de la Comisión Nacional de la Competencia del pasado diciembre debe tenerse en cuenta.

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