Manuel Hidalgo, ‘Sobre Daniel y otras cosas de menos importancia’
‘Sobre Daniel y otras cosas de menos importancia’, Manuel Hidalgo
Las Tres Sorores, Zaragoza, 1998
La solapa (Manuel Llorente, El Mundo)
Manuel Hidalgo ha repasado sus 1.500 artÃculos publicados en este periódico desde su fundación y ha elegido sólo 139. Suficientes para reflejar su mirada sobre los aspectos que más le/nos interesan.
Sobre Daniel y otras cosas de menos importancia (publicado por Las Tres Sorores, Zaragoza) es, en el fondo, un diario en voz alta. Con escritura pulcra, meticulosa y afilada, Manuel Hidalgo (Pamplona, 1953) da rienda suelta a sus inquietudes y preocupaciones. Y todo sazonado con un humor suave y una mirada irónica.
«Para mû, dice el autor de La infanta baila [que próximamente se publicará en portugués], «el articulismo es una actividad muy personal en la que me muevo con una gran libertad, en la que no me siento obligado a escribir de nada en concreto, sino que es el fruto de mirar hacia fuera y hacia dentro; en los artÃculos están mis preocupaciones más personales, a veces exageradamente personales».
Hidalgo nada y bucea por el universo de los trenes (Next station: Calasparra), por el de sus mitologÃas (SofÃa Loren, de lo que no hay, La vacuna de Sharon Stone), por el curioso y certero Ciclo navideño, por el de las mujeres (El DÃa de la Licuadora) y … por las enfermedades, dolencias y demás achaques.
Porque Hidalgo es hipocondrÃaco. Dan fe de ello las 18 columnas seleccionadas (con mucho el apartado más numeroso, «y eso que quité»), que ha titulado Me duele aquÃ. Y más que justificarse, explica: «A veces el artÃculo más personal, como cuando hablas de un tumor, para muchos lectores es lo que más les interesa, porque habla de ellos también. Es el milagro de la escritura. Otra cosa es que cargues la suerte en la forma, pero hablando de algo muy personal estás hablando de lo que les pasa a los demás, porque a todos nos pasa lo mismo. Y esto es un descubrimiento de quince años de articulismo. La escritura es un truco, un sistema por el que lo universal y lo personal conectan; y eso es el oficio del escritor».
Y lo basa con este argumento: Todos aceptamos que Pavese o Kafka, «escritores muy hacia dentro», hablando de sà mismos hablan de todos nosotros, de nuestras angustias y de nuestros problemas, y eso es obvio, «pues en el columnismo también se puede dar. Cuando hablo de la enfermedad o de la aprensión o de la hipocondrÃa parece un tema extremo, pero supongo que en España hay millones de hipocondrÃacos, millones, y muchos dÃas se sentirán identificados».
Autorretrato
El libro, ordenado por temas (15), algunos fechados, tiene mucho de autorretrato, porque su ojo mira los signos de los tiempos. «Por ello el articulismo polÃtico me interesa menos, porque por más que se piense que la polÃtica marca mucho la Historia y el presente, yo creo que en el fondo es más efÃmera que otras cosas que están en la vida cotidiana y que son los signos de los tiempos». Es decir, el libro contiene una mirada hacia el tiempo y otra hacia uno mismo, el retrato de una época y el autorretrato.
Uno de los riesgos del articulista habitual es el tema (y la hora de entrega). Hidalgo sostiene que cuando le preguntan por el tiempo que ha dedicado a tal o cual columna dice que le ha costado «45 años». «Cuando no tengo tema me excito muchÃsimo y muchas veces me sale mejor, y escrito al lÃmite del tiempo suele tener un nervio especial».
Teme, claro, que le quede espeso «por estar opaco o más torpe de mollera, pero eso le pasa a cualquier actor». Y cuando, al dÃa siguiente, ha visto que no ha estado fino, reconoce que le entra una «desazón muy grande». Porque busca, en el artÃculo, un comportamiento de escritor en un paÃs que permite «el subjetivismo más radical. La presencia de los escritores en la prensa no es tan habitual fuera y esta tradición enriquece tanto a la prensa como a los lectores. Es un continuum de la escritura».
Hidalgo es un devoto de los periódicos; no se imagina un dÃa sin ellos. Su costumbre es ojearlos, u hojearlos, con el primer café de la mañana y rematarlos por la noche. Y trae a colación una frase atribuida a Cándido, según la cual «con el periódico de la mañana te haces cargo del mundo». «Y si encima disfrutas con el placer de la escritura…».
Falta Daniel. Daniel Hidalgo Sartori, su hijo. En torno a él hay 10 artÃculos (Tres, No me hace caca, Daniel y las fieras…) cuyo tÃtulo genérico es el del libro. La decisión no es casual (en su escritura no hay nada casual). Con él, y a través de él, modificó miedos, ideas y deseos. Y vio que con él los artÃculos funcionaban, traÃan a la escritura ternura y humor. «Me lo dijeron los lectores. Algunos creÃan que era un personaje inventado», asegura.
En el prólogo del libro ha unido el hilo de su vida. «Al iniciar esta selección vi que me faltaban artÃculos y me encontré con que mi padre los tenÃa todos y mi suegro bastantes y vi que habÃa un sentido», explica. Sentido que se completa con las palabras que le dedica su amigo desde la infancia, el novelista Miguel Sánchez-Ostiz. Con su hijo, ha cerrado el cÃrculo.
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