Los que no
Hay personas que no existen, que no aparecen en las estadísticas, que jamás cuentan para los que manejan el mundo, o sea, para los que tienen la pasta.
Basta con estar un poco atento a las encuestas, a los datos que publican los medios de comunicación, a los sondeos contratados por los poderosos para dejar al margen a una inmensa mayoría silenciosa, invisible, desprotegida y que no tienen ningún interés para los que cortan el bacalao.
Todo esto así dicho suena a generalidad vacua. Sí cierto. Pero pondré algunos ejemplos para que la lectura de este texto, al menos, te haga pensar durante el tiempo que lo lees.
Verás, cuando se dan los datos de las audiencias de televisión nos hacen creer que todo el mundo ve la tele, y esto no es así ni de lejos. Si un día coges el periódico donde publican los shares y sumas la gente que está viendo el electrodoméstico del espectáculo en prime-time te darás cuenta que, ni por asomo, a esa hora está todo el mundo enganchado a la pantalla. Como mucho te sale que un 40% de la población total está viendo la tele. Sin embargo, nos hacen creer que todo hijo de vecino se mete por vena las 625 líneas. Ya digo, ni de lejos.
Lo mismo sucede con las elecciones. Por poner un ejemplo. Si buscas el resultado de cualquier sufragio electoral desde que nuestro país es una democracia, verás que los números y los datos correspondientes a los que no han ido a votar aparecen tan en pequeño que apenas si se les da relevancia. Pero resulta que la cantidad de personas que no han ejercido su derecho/deber como ciudadanos democráticos duplica y hasta triplica el del partido con mayor número de sufragios. Vamos, que en torno al 40% de los ciudadanos “pasan” de votar. Y claro, estos tampoco aparecen reflejados en los medios.
Un último ejemplo, quizá el más claro, lo tenemos en el fútbol. Parece que todo el mundo está ansioso por saber de fútbol, por consumir noticias de fútbol, que nadie en este país es ajeno al deporte del balón. Pero nada más lejos de la realidad. Basta con sumar la cantidad de personas que acude a los estadios para ver que el fútbol interesa en tanto en cuanto se ha convertido en un tema de conversación, en tanto en cuanto nos hacen creer que si no sabes de fútbol eres un sociópata que no se integra un bicho raro del que conviene desconfiar.
A lo mejor es que me estoy volviendo un paranoico, pero me temo que la mayoría silenciada, los invisibilizados, los que desestabilizan el orden establecido al no producir beneficios, tienen mucho que ver con los países empobrecidos.
Por cierto ¿ya no hay corresponsales ni enviados especiales en Haití? ¡Ah, claro! Es que ya no interesa porque no genera audiencia, porque sin audiencia no hay ingresos publicitarios, porque sin publicidad no hay ganancias ni negocio…
A veces es mejor seguir viviendo en la ignorancia, te duelen menos las cosas. En fin.
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Lágrimas de cofrade