Juan Manuel de Prada: “Entre escritor y público tiene que haber una relación de caricia y zarpazo”
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De Prada: «Entre escritor y público tiene que haber una relación de caricia y zarpazo»
El novelista señaló que «el artÃculo pertenece a nuestra tradición. En una época donde las noticias nos anegan, es un elixir para transformar la realidad»
Cuando César González-Ruano principia a ejercer de corresponsal de guerra, llega a una ciudad holandesa demolida por las bombas de la aviación. Camina y se topa con cadáveres y escombros de un primer edificio. El escritor se lleva una «fuerte impresión». En el siguiente edificio, su impresión se aminora y ya el quinto o sexto edificio, le parece algo banal. Pero se encuentra con un lienzo y un pequeño reloj que sigue marcando las horas en medio de la desolación. Ese «tic-tac» le permite a González-Ruano transmitir toda la desesperación del instante. Ese reloj es un icono. En las cosas Ãntimas y diminutas es donde un articulista se la juega. Allà está el eco de la inspiración. «A mà me apasionan los temas pequeños», confesaba Juan Manuel de Prada, tras el relato que desnudó la columna literaria a los alumnos del curso «La invención de la opinión pública».
El artÃculo literario es algo intrÃnsecamente español, incardinado al temperamento vehemente latino. En una época donde las noticias nos anegan es imprescindible un elixir para transformar la realidad. El artÃculo, explicó Prada, es literatura en perpetuo y conspicuo avance. El exponente más notorio del articulismo en España fue Larra, aunque el concepto cristalizó de manera principal en la generación del 98, término que AzorÃn, el gran escritor de periódicos, acuñó y acunó en sus Terceras de ABC. AzorÃn lleva al periódico un fabuloso caudal literario. De estilo muy engañosamente sencillo, nos habla de «los paisajes del alma»: «ABC consiguió que la literatura se convirtiera en una mercancÃa periodÃstica. El periodismo se para a contemplar los dÃas y de esa espuma de los dÃas extrae su quintaesencia. Los grandes articulistas han sido grandes escritores. Los mejores articulistas españoles han colaborado siempre en ABC, aunque no lo acepte la cofradÃa del espumarajo», subrayó el autor de «Las máscaras del héroe».«ABC no está cerrado a ideas adversas a su ideario. En algunos de mis artÃculos discrepé de la lÃnea editorial y en ABC se publicaron; en otros periódicos no se me hubiera permitido. En ABC no existe censura; no puedo responder por otros».
Tras AzorÃn viene una prodigiosa trilogÃa: José MarÃa Pemán, AgustÃn de Foxá y César González-Ruano: «Son tres grandes talentos de la literatura del siglo XX, de estirpe clásica, modernos y que transforman la realidad en extraordinaria literatura». Foxá, que tiene un poco de Ramón, del 98 y de los surrealistas, escribe artÃculos prodigiosos con su cosmopolitismo enciclopédico: «¡Es increÃble que no se le haya leÃdo! El canon de la literatura española se sostiene sobre una gran mentira: establecer la ideologÃa como criterio de calidad, apriorÃstico».
César (González-Ruano) entreteje la materia quebradiza de la que está hecho el artÃculo y lo llena de patetismo, de excelsa literatura. Creó más de 30.000 piezas, publicó el mejor libro de memorias jamás escrito -«Mi medio siglo se confiesa a medios»- y fue «atrapado» por el artÃculo: «De las cosas extraÃa música. Uno lee un artÃculo suyo y entiende mucho mejor lo que sucedÃa en aquella época, por encima de lo que te cuente cualquier mamotreto. Sus piezas son piedras de ámbar donde está comprendido todo lo que el artÃculo de Prensa te puede dar». Los artÃculos de César son como daguerrotipos que acarician toda la música del mundo que le tocó vivir. Pero el columnismo ha evolucionado y del costumbrismo se ha pasado al compromiso: «El escritor tiene que erigirse en voz comprometida con la realidad, lo que hace que el artÃculo literario tenga que metamorfosearse si no quiere morir», describió el articulista.
Prada siempre procura soltarle un cariñoso zarpazo a sus lectores: «Entre escritor y público tiene que haber una relación de caricia y zarpazo, debe haber cierta tensión porque el lector busca en el escritor a unA persona dÃscola. Aquà no valen lacayos». Prada sostiene que el escritor ha de ser un poco misántropo y alejarse de los cenáculos: «Cuando un dÃa el escritor detecte que ha escrito algo que no piense, lo que queda es un muerto viviente. Las tentaciones son muchas. Te tientan para que te aburgueses o te amuermes o para que hagas pandilla con los poderosos. Debe existir siempre una capacidad ilimitada de riesgo para decir lo que te apetece».
Juan Manuel de Prada sostuvo que todo buen artÃculo contradice «la parida de la pirámide invertida»: «Una noticia, un buen reportaje, un excelente artÃculo debe ser bueno de principio a fin y marcar una intensidad. El artÃculo tiene que reservar toda su fuerza climática para el final. Tiene que capturar al lector con su fuerza envolvente y conseguir que esa sensación se acreciente. El artÃculo se carga sa memez de la pirámide invertida».
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- Juan Manuel de Prada, columnista de L´Osservatore Romano
