Ese Roque ese Roque eh, eh
Me gusta tanto como odio El Internado, esa serie que echan los lunes en Antena 3 y que es un cruce entre Los Cinco y un Perdidos de regional. Lo peor que le puede pasar a una serie es que veas un capítulo (o un par de ellos, vaya) y la abandones por cutrona (tipo Los Protegidos, Águila Roja). Lo segundo peor es que la veas, pero con un periódico en las rodillas, para soportar mejor los momentos jander, las cutroneces fuera de tono. Y como de esas El Internado tiene varias, pues yo ya me reservo el lunes por la noche para dar un vistazo al suplemento dominical que no me dio tiempo a leer el día anterior. En fin. Cada vez que Paulita y Evelyn asoman su pelo nancy en la pantalla, me leo a Javier Marías. Y en ese plan.
El Internado, de todos modos, llevaba un par de capítulos resultones, con algo de chicha. Roque forever! Primero entierra viva a una compañera, luego coge un palo para rematarla (en mal momento llegaron sus compañeros) y el chico vaga por las esquinas con unos remordimientos de aquí te espero. Las adolescentes están que trinan con Roque. Puto Roque, dicen. Nunca lo pusieron en sus carpetas (para eso están Iván y Marcos, el niñopena) pero ahora no lo quieren ni regalado. El traidor. El topo. Qué cabrón. Puto Roque. Y sin embargo Roque es lo mejor que le ha pasado a El Internado en los últimos tiempos. Por fin un personaje complejo, por fin un tipo atormentado (de verdad), por fin un dilema vital que va más allá de la duda quiero más a Amelia o a Carolina. Puaj. Viva Roque. Lo peor es que ahora se ha convertido en un personaje antipático, un adolescente asesino, que mata a sus amigos y al que los guionistas han llevado hacia un callejón sin salida. Acabará la temporada suicidándose. Fijo. Y en cambio, seguiremos viendo en la serie al niñopena en momentos tan vergozantes como esa escena flashback en el palomar (aghhh) o esa otra en la que recibe (ya echábamos de memos la caja de MailBoxesetc) una botella de vino veinda del más acá. A las adolecentes les debe molar mucho ese rollo romanticoide de cuánto te quería ahora que no te tengo.
Y en esas estamos, en esa mezcla de que la serie apunta por buen camino (tensión no le falta) pero a veces se queda en un quiero y no puedo (le sobran minutos, y muchos a cada capítulo). Total, que no me engancha tanto como para quitarme la revista o el periódico de las rodillas pero oye, tiene algo que no puedo dejar de mirarla de reojo. Seguro que es Roque. Así que, amigos guionistas, ni se os ocurra cargároslo. Ah. Y el siguiente paso, si es que Carolina está muerta (porque eso de resucitar gusta mucho en El internado) es que se le aparezca a Julia. Ése sí que será un momentazo.
Como dice Hugo al final del capítulo. “No te vayas, ahora empieza lo bueno”. Pues a ver, a ver.
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Nos ha encantado la columna. Nosotros nos dividimos entre iPhone y revistas… pero nos mantiene en tensión de cuando en cuando y enganchados, aunque cuando se les va la cabeza con el rollo nuclear e hiperfuturista, pierde todo su punch…