Cómo se cose un best seller
Desconozco cuánto dinero se gastaría Planeta en la promoción de ‘El juego del ángel’, ese coñazo firmado por Ruiz Zafón y que quería repetir el éxito de la ‘La sombra del viento’. Desconozco, también, cuántos libros se vendieron. O se venden. No tengo ni idea. Pero me da a mí en la nariz que tanto despliegue, tanta presentación a bombo y platillo (la verdad es que ese escenario de una biblioteca en el que entrevistaron al autor era chulón), tanta pasta invertida no ha debido resultar tan rentable. Al menos en comparación con el bombazo anterior del viento y sus sombras. Lo mismo ocurre con ‘El símbolo perdido’, otro truñete ‘postéxito’. Al rebufo de ‘El código Da Vinci’, de nuevo Planeta se gasta un pastón de promoción en un libro que supongo habrá vendido mucho mucho mucho, pero en el que también se ha gastado mucho mucho mucho en promoción. Supongo que ‘El código da Vinci’, claro; que ‘La sombra del viento’, por supuesto, resultaron libros mucho más rentables para sus editores en su momento. Mínima inversión, máximo rendimiento.
Total, que vale que nos quieran vender la moto a toda costa, que llega un momento en el que hasta los libros entran por los ojos (a mí sí, lo reconozco) y que una buena campaña de publicidad puede dar un empujón estupendísimo a ciertos libros. Pasta para crear lectores. Pero, ay, aquí lo bueno, la gallina de los huevos de oro está en encontrar zafones y danbrownes baratos, novelas en las que no se ha invertido mucho (ni en publicidad ni en sueldos para el autor) y que sin embargo revientan listas de éxitos. El boca a oído como fenómeno. El club de lectura viral como mejor herramienta de promoción. El comentario de café y foro de Internet. ¿Has leído…? Así, y no con millonadas en revistas y televisiones, es como (creo) nacen los exitazos literarios. Y ahora mismo, aunque no lo sepas, estamos viviendo uno de ellos.
No hay gran despliegue promocional, claro que no. Porque tampoco hace falta. Puede que tampoco sepas quién es la autora. Que no hayas leído ni una entrevista suya. Que no te hayan enseñado todavía la portada en Babelia o El Cultural. ¿María Dueñas? Ni idea. Pero ‘El tiempo entre costuras’ se ha encaramado a la lista de los más vendidos, entre Paul Auster y Dan Brown. Hay pilas en las librerías y no es extraño ver, mientras estás tu por allí, que hay alguien que lo lleva a caja para pagar. ‘El tiempo entre costuras’, se llama. Y seguro que conoces a alguien que se lo ha leído.
¿Y qué tiene este libro? Se lee fácil. Muy fácil. Crea una atmósfera rápida y fácimente perceptible. Un personaje simple pero atractivo. Un lenguaje sencillo, pero correcto. Una estética a lo ‘Amar en tiempos revueltos’ que tanto triunfa en televisión. Dispara a un target olvidado, creo. Nada de secretos templarios, de asesinatos nórdicos, de filosofía británica. Aquí te cuentan la historia de Sira, una mujer que es sastre (¿sastra?) en la preguerra, en la guerra y en la posguerra. Que triunfa en lo suyo desde la nada. Que se enamora. Que se desenamora. Que le abandonan. Que le putean. Que tiene que irse al protectorado español en el norte de África. Que allí se convierte en la mejor sastra. Que conoce a británicos y alemanes. Que termina jugando a espías (y no sólo jugando). Que es olvidada, maltratada, repudiada por los hombres y consigue salir adelante. Que esos hombres vuelven a cruzarse en su camino pero claro, ella ya es otra, completamente distinta. Un libro de autoayuda en forma de novela. Una novela que dispara a las lectoras de mesa camilla y gafas para ver de cerca. Un exitazo, claro. Para regalárselo a mamá.
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Un exitazo, claro. Para regalárselo a mamá.
Depende de la mamá que tengas, por supuesto.
A mí no me lo regalarían mis hijos, gracias.