Versos navideños sin rima
Vine a casa a pasar la Navidad
que, como buen ateo, no celebro,
a olvidarme de alcaldes y ramones,
a pasear por calles peatonales.
Quien dice Papa Nöel dice Olentzero
y a mi sobri le llueven los regalos
que bien que se merece, aunque no tenga
el tiempo que merece disfrutarlos.
Yo juego a hacer de tío sus mañanas,
cantando villancicos de Bob Dylan,
rascándole cosquillas en la nuca.
Y en la radio, ese Ángel sin dos alas
sobrevuela una rumba de Sabina
en el Vinagre y Rosas de un domingo
con la solapa gris del corazón.
Mas, para actualidad, don Gil de Biedma
con su poema sobre el mal gobierno
reunido que no encuentra la manera
de capear la lluvia de la crisis.
Hoy meriendo con paro en los tirantes
que sujetan el traje que no llevo
sobre el que nievan copos de impotencia.
Y a un paso de que llegue el nuevo año
brindo por los gobiernos que autorizan
un ERE con despidos y a las mismas
empresas les conceden una tele.
O algo no funciona o si funciona
lo hace desafinando Raphael
50 años después, en una España
que sigue gobernando en blanco y negro.
Qué utópico pensar que aún es posible
que el Mr. Hyde que todos escondemos
se atreva a desfogarse y se divierta
sin golpear con su bastón a nadie;
que es tiempo aún para cambiar la historia.
Mejor será aguardar nuestro futuro
despistando al presente puñetero
con dos copas de anís y un aguardiente.
Esperando la hora de volver
a Cuenca en el avión de Díaz Ferrán.
Felices risas.
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