Miguel Ángel Bastenier, ‘El blanco móvil’
BASTENIER, Miguel Ángel. El blanco móvil. Curso de periodismo, Ediciones El País, 2001, pp.109-110
El artículo -sin duda, con el editorial- es, por definición, lo indefinible; lo que no reconoce ni respeta reglas, lo que opinamos, lo que queremos escribir; por eso, los escritores de periódicos, por buenos que sean, no son necesariamente periodistas; periodismo es canon, mientras que el artículo puede contemplar la observación de reglas técnicas para una mejor eficacia narrativa, pero no por ello está sujeto a ninguna norma de obligado cumplimiento.
Con frecuencia hemos oídos decir que Ortega y Gasset era un excelente periodista, con lo cual se pretende, a la vez, hacerle un cumplido al gran pensador -¡hasta sabe periodismo!- y a la profesión -¡la banalidad a la que se dedican ustedes los periodistas es capaz de atraer firmas tan insignes!-. Pero, en uno y otro caso el cumplido es innecesario. Ni Ortega era periodista porque escribiera artículos en un periódico ni los periodistas necesitan –aunque sí es así, santo y bueno- que se les decore el periódico de grandes firmas para hacer con ello un buen periódico.
Una de las cosas que, por cierto, me parecen gravemente distorsionadas en buena parte del periodismo latinoamericano, es que tanto los propios profesionales como la opinión ilustrada consideran grandes periodistas o los principales columnistas de prensa, cualquiera que sea su relación intelectual o de trabajo en la fabricación de un periódico. Por eso, el periodista puede ser un articulista, pero, no necesariamente el articulista es un periodista. Los grandes periodistas son, a mi modo de ver, los que han inventado esa maquinaria de relojería, que en su planteamiento ha de alcanzar la completad, que es un periódico.
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