Gleemanía
Si todavía no la conoces, tienes dos opciones. A: esperar a marzo, cuando la estrenará Neox. O b: lanzarte a Internet y teclear ‘Glee’. Hay miles de ‘torrents’ esperando con los 13 primeros capítulos de la serie revelación en EE UU, una mezcla de ‘High school musical’ y ‘Los Simpson’ que tiene miles de fans, garantizada la segunda temporada y un ‘reality show’ previsto para este verano que funcionará como casting para nuevos personajes. La mejor comedia del año cuenta la historia de los ‘perdedores’ de un instituto americano (una joven judía con dos padres gays, un chaval en silla de ruedas, un ‘borisizaguirre’ de Ohio, una afroamericana megaobesa) que deciden formar un coro, un ‘glee club’ que comienza a tener éxito cuando se unen a él los triunfadores del insti, el líder del equipo de fútbol y su novia la animadora (presidenta del club de castidad y que, ups, se queda embarazada del mejor amigo de su novio, ja). Y todo ello, trufado de canciones (ya se han grabado dos discos, éxitos de ventas en EE UU) y secundarios fantásticos, como la psicóloga obsesionada por la limpieza y, sobre todo, una entrenadora de ‘cheerleaders’ (nominada a mejor actriz de reparto) deliciosamente odiosa. La serie podría ser pastelona pero, guau, gana en irreverencia según pasan los capítulos. Es la mejor comedia del año, dicen los Globos de Oro, por delante de una joya como ‘Modern family’ (también estreno de la temporada y que merece la pena, y mucho, ver en versión original para disfrutar del acentorro latino de una de sus protas. A ver cómo lo doblan aquí).
Por lo demás, ‘Mad men’ -esa serie que huele a humo y a libro de Richard Yates- es la mejor en drama. Vale. Y por fin, después de 4 años, Michael C. Hall se ha llevado el premio al mejor actor por su papel de asesino en serie y padre de familia en ‘Dexter’. Lo consigue una vez terminada la cuarta temporada. Por todo lo alto. Con un capítulo final que es un puñetazo al estómago y una mano en el cuello del espectador. Hasta dejarlo sin respiración. ‘Dexter’ consigue la maravilla de que cada temporada es mejor, aunque por aquí todavía no hayamos podido ver la última por esas cosas del ‘jet lag’ televisivo y porque en España si quieres ver buenas series (sin trasnochar y sin anuncios) hay que pasar por la taquilla de un canal de pago o echar mano del bendito ADSL.
Popularidad: 1%

Dexter y Quim