Uh uh, que viene que viene
Que tiemble el mundo editorial, que respire el Amazonas: llega el libro digital. Unos optan por obviarlo (¿alguien vio alguna referencia a esta supuesta revolución en la pasada Feria del Libro de Madrid?) y otros se rinden al futuro, como en la recién concluida Feria del Libro de Franckfurt. Quizá por eso Alemania siempre nos dará mil vueltas.
El caso es que tras unos años en que las amenazas se quedaban en avisos, ya se han convertido en promesas. Las ventas de lectores de libros electrónicos, con Kindle a la cabeza, no dejan de aumentar. Google mete miedo y digitaliza miles de páginas, no sin polémica, y hasta la Unión Europea se sube al carro y presenta a bombo y platillo su biblioteca digital. ¿Y ahora qué? ¿Deben asustarse y echarse a llorar las editoriales como hicieron –y siguen haciendo- las discográficas? Porque claro, el asunto de hecha la ley, hecha la trampa, va por el mismo camino y, si no lo creéis, probad una cosa: teclead en Google ‘libros electrónicos’. Antes de haber escrito ‘libr’, el inteligentísimo motor de búsqueda os sugerirá la entrada ‘libros electrónicos gratis’.
¿Dónde nos lleva esto? La historia siempre se repite, y quizá estemos a las puertas del aumento del IVA sobre los libros, de un canon sobre cualquier cosa impresa no vaya a ser que le prestes una novela a un amigo, de una SGAE literaria echándose sobre el centro cultural que organiza un recital de poesía –con los propios autores leyendo sus propias obras- sin pagar, de cientos de escritores noveles autoeditándose en internet para no caer en las garras de la industria. O quizá no, puede que se cumpla por una vez aquello de que debemos aprender de nuestros errores, y el mundo literario sepa esta vez adaptarse al tecnológico, y podamos acceder a la cultura por un coste razonable y leer en nuestro móvil lo último de nuestro autor favorito sin sentirnos culpables. El tiempo lo dirá, y lo dirá pronto.
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Codo quebrado, fiebre lectora
No he venido aquí a hacer amigos