8 Febrero 2012 – 14:40 | Sin Comentarios

No solo indignados: nos contamos por miles los ciudadanos molestos, enfadados, malhumorados, disgustados, irritados, cabreados, hartos de esos representantes políticos (¿nuestros o de los mercados?) que nos toman por idiotas insistiendo en que no hay …

Continuar leyendo »
Home » Gorka Díez, Sin Columnista

Periodisteando

Escrito por gorkadiez el 22 Diciembre 2008 – 23:48Sin comentarios

Cuando trabajas de periodista, sabes cuándo y en qué cama comienzas el día, pero no por dónde te van a ir llevando las horas, a veces tan juguetonas como un niño con nieve a sus pies o una mujer en la cama de su más anhelada conquista. Y es que lo mismo puedes pasarte toda la jornada encerrado en la redacción, bajo un foco de luz monótona como de lunes, que consumiendo cerveza y canapés en una degustación gastronómica o flirteando con las actrices de moda en la inauguración de un festival de cine con alfombra del color de la pasión.

Es evidente que cada vez se viste peor y es fácil dar el pego en casi cualquier sitio con cuatro trapos bien planchados, pero por si acaso conviene ir ataviado con cierta elegancia, aunque sea en plan sport o con arrugas a lo Adolfo Domínguez, que aunque los periodistas seamos unos don nadie a menudo nos codeamos con la crème de la crème y es nuestra obligación estar un poco a la altura del entorno. Pero tampoco hay que pasarse, que si a tu director le da por mandarte a cubrir el inicio de la matanza, una feria de canarios, un incendio o una huelga de transporte bajo la lluvia qué sentido tiene entrevistar al pueblo llano sacando la grabadora de una americana y con el pelo engominado.
La solución, como en casi todo en esta vida, está en el término medio. Yo es algo que trato de llevar a la práctica cada día, pero hay veces en que por una cosa o por otra al abrir el armario por la mañana me viene a la nariz un olor a bar de copas insoportable, y entonces me acuerdo de que tenía que haber puesto la lavadora no hace un día sino por lo menos dos.

Algo así me pasó hace poco, un lunes después de un fin de semana de esos en los que me tocó trabajar hasta las tantas: me desperté con el tiempo pisándome los talones y al buscar algo digno me tuve que conformar con las sobras sobadas del domingo. Para colmo, ni siquiera me dio tiempo a pasar por el grifo para disimular esos pelos que tanto se me habían levantado durante la noche, supongo que de lo bien o de lo desordenadamente que dormí. Lo de afeitarme ni me lo planteé.
Y el caso es que, con mi cansancio acumulado, mis ropas como pasas, mi barba de tres días y mi pelo trasero bailando libre al viento en un homenaje inverso al Pájaro Loco me vi tomando pinchos donostiarras en la prestigiosa “Posada de San José” de Cuenca dando la mano a políticos y empresarios y actores veteranos, y bien majos, como el matrimonio que forman Antonio Medina y Sonsoles Benedicto. Y como era bien consciente de que mi dejadez no pegaba ni con cola en un contexto como aquel, los primeros pinchos se me indigestaron de vergüenza y el tercero me lo tuve que tomar escondido bajo una mesa para dejar de dar la nota por un tiempo. Sin embargo, sucedió que después del tercer vino empecé a olvidarme del asunto y a sentirme como Pedro por su casa, que lo de estar a gusto con uno mismo más que de estética es cuestión de psicología. O de un poco de alcohol.
El problema es que a la cuarta consumición me quedé atrapado en la compañía de unos compañeros de profesión los cuales, por lo visto, habían tenido un despertar todavía peor al mío e iban tan mal vestidos que volví a sentirme fuera de lugar, como si de repente me hubiera convertido en el burgués de un grupo de proletarios que me echaban en cara mi elegancia a cada trago de un vino que por supuesto no les gustaba porque no era peleón.

Entonces me acordé de lo mucho que Umbral se metía con la ropa de los periodistas, y en especial de los gráficos, que decía que todos iban vestidos como para ir de safari, y confirmé que no le faltaba ni pizca de razón. Por una parte reconozco que no me importaría que se me pegara algo del impudor que tienen estos retratistas de la actualidad en imágenes, pero por otra me parece que le hacen un flaco favor a nuestra profesión, que si no nos preocupamos ni un ápice de la cosa del vestir normal que la gente nos tenga cada vez menos respeto. Que en esta España nuestra vale más la imagen que uno ofrece de sí mismo que lo bien que se escriba o se fotografíe a la ciudad y sus gentes. Así de superficiales somos.

Pese a todo, supongo que yo seguiré como hasta ahora, es decir, a mi aire, ni tan trajeado como los políticos ni tan de sacar al perro a pasear como ciertos periodistas. Claro que lo mismo esto me acaba acarreando mis problemas, que ser de los pocos que salen a la calle sin disfraz supone salirse de la norma y, por consiguiente, correr el riesgo de que te tachen de raro. Aunque mejor raro que oveja del rebaño. Digo yo. En fin. Feliz 2009.

Popularidad: 1%

Te puede interesar...

  1. Periodisteando

Publica tu comentario

Publica tu comentario ms abajo, or trackback de tu propia web. Tambin puedes Suscrbete a los comentarios via RSS.

Por favor, no te salgas del tema y no publiques spam.

Puedes usar estas etiquetas:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Si quieres tener tu propio avatar, puedes conseguirlo gratis en avatar.