Adopción
María Ángeles es una compañera de trabajo que ha decidido ser madre. Hasta aquí nada nuevo. La cosa se pone más interesante cuando en el nacimiento de su primer libro (Adopción, Ed. San Pablo) explica que es soltera y católica, cuando la gente reconoce su cara porque presenta cada domingo el espacio religioso de TVE “Últimas preguntas”. Y yo, que no me callo ni debajo del agua, pido la palabra en la rueda de prensa y le pregunto con toda mi admiración: “María, ¿qué piensa la Iglesia de lo tuyo?” La respuesta es sincera: “Los sacerdotes y obispos con los que lo he comentado me han animado, todos me han apoyado en privado, lo que no puedo pretender es que hagan una declaración institucional, no creo que a nadie le interese mi vida”. El diálogo prosiguió, hablamos de la esquizofrenia de la Iglesia, de “Marcelino pan y vino”, del optimismo hacia la institución eclesial… comenzaron a sonar los eseemeeses, los móviles de los periodistas se volvieron locos y la noticia corrió por la sala: “Martínez Camino reelegido secretario de la Conferencia Episcopal”… pero no creo que esto sea ni la mitad de interesante que su libro.
María Ángeles Fernández ha sido clara, sincera y muy honesta a la hora de escribirlo. Y lo dice claramente en la introducción: “En la maternidad o la paternidad, como en cualquier acto que tiene que ver con el amor, no hay teorías. Por eso no he pretendido hacer de este libro un manual sobre adopción. Simplemente he tratado de plasmar mis vivencias personales y las de oros padres, así como la experiencia de profesionales (médicos, psicólogos, maestros, trabajadores sociales…) que trabajan o estudian aspectos relacionados con este tema”. Y eso es lo que uno se encuentra cuando comienza a leer las 170 páginas de esta obra dedicada a su hija, la esperada.
La frase con la que comienza el texto también es antológica: “La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar”. Es de Thomas Chalmers, pastor protestante y fundador de la Iglesia Libre de Escocia.
Aunque, sin duda, yo me quedo con el principio del libro, un diálogo una y mil veces soñado entre María Ángeles y la que será su hija:
- Mamá, ¿yo también estuve en tu tripita?
- No, mi amor; tú estuviste en mi corazón, que se está más calentito…
Estoy convencido de que María será una madre estupenda, lo sé porque como decía una señora que conocí: “Parir paren hasta las ratas, ser madre es algo muy distinto”.
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