Aborto
Se nos están poniendo pesaditos, nerviosos, los eclesiásticos, que ahora amenazan con movilizaciones, en la calle y todo eso, en contra del aborto, que para ellos que un médico le meta mano a una mujer a la que todavÃa le faltan cosa de entre seis y nueve meses para dar a luz, y que lo único que tiene dentro de sà es un proyecto de bebé, ya es un crimen, equiparable a matar a una persona ya bien crecidita, con sus piernas y todo.
No digo que abortar cuando la cosa está bien avanzada no pueda considerarse un crimen, o al menos algo muy próximo al crimen, pero, vamos, que una cosa es cuestionar los plazos, que en el caso de las catorce semanas que propone el Gobierno me parecen bastante razonables, y otra pretender que ya desde el primer dÃa sea imposible ejercer el derecho a la marcha atrás. Porque, si nos ponemos meticulosos, hasta masturbarse o follar con condón podrÃa ser considerado un asesinato, que uno obtiene su placer pero luego, aparte de que no rinde igual en el trabajo, acaba mandando los espermatozoides a la mierda. Y los espermatozoides también son seres humanos en proyecto, o al menos uno de ellos tiene sus posibilidades.
No me parece mal que los curas den su opinión y se manifiesten si consideran que la Ley del Aborto que quiere sacar adelante Zapatero es un atentado contra la humanidad, pero que no me vengan con que se protege más al lince que al ser humano cuando ellos, precisamente ellos, son los que se niegan a utilizar las células madre para mejorar la calidad de vida de un niño ya nacido con algún tipo de deformación, como ese pequeño Andrés que padecÃa una anemia congénita severa que le obligaba a continuas transfusiones de sangre. Afortunadamente su familia lo salvó, y tiene la conciencia bien tranquila. Como para no tenerla.
Que se manifiesten, si quieren, y que clamen al cielo con sus opiniones, que la boca la tienen para hablar, como todo el mundo, pero que no me pidan que comparta su punto de vista, ni que los apoye, ni que no escriba en estas lÃneas (y en las que me quedan) que su postura me parece ridÃcula, miope, insolidaria, inhumana.
¿Y si la mujer ha sido violada, señores obispos, tampoco está permitido abortar? ¿Y si la futura madre no tiene ni un duro con el que alimentar a uno más en la familia, tampoco está permitido abortar? ¿Y si la mujer, por lo que sea, en base a su derecho individual se lo ha pensado bien y, todavÃa antes de que sus tripas empiecen a moverse por la vida que llevan dentro, decide que no quiere seguir adelante, acaso no puede rectificar, que es de sabios?
Dirán que al feto no se le deja libertad de elección, y asà es, pero es que un feto es un feto y una mujer una mujer. Como un hombre es un hombre. Y los eclesiásticos, en su mayorÃa, unos desfasados que harÃan bien, cuando menos, en renovar su indumentaria, que eso de la sotana tiene que ser muy incómodo. Yo lo digo por su bienestar.
Seguro que mi opinión les duele, pero qué le voy a hacer. Cada uno opina como opina. Y a mà lo que me duele es que haya gente que muestre una preocupación tan desorbitada por algo que todavÃa no tiene vida y sin embargo se muestre inclemente con los niños que nacen mal o con el futuro de una mujer que ha sido preñada pero no se siente preparada para tener un hijo. ¿Qué autoridad tienen para creerse poseedores de la única verdad posible, de determinar qué es lo que está bien y lo que está mal? ¿Acaso la de Dios? Pero… ¡Si Dios no existe, hombre! O al menos no hay ninguna prueba, y recalco ninguna, de que exista. Claro que, también, como decÃa Woody Allen, a ver quién encuentra un fontanero en fin de semana…
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