Ramón Palomar: “Escribo columnas porque me sale fácil y sirvo para ello”
Ramón Palomar, de padres valencianos, nació en Nancy, en donde vivió hasta los cuatro años. Luego se desplazó a Tánger, en donde estuvo hasta los once. Escribe su columna en el diario Las Provincias, de Valencia.
LA ENTREVISTA
- ¿Qué es una columna?
Una columna es o debe ser un latigazo concentrad destinado a despertar el sopor del lector. Si le entretiene, estupendo, si encima le hace reflexionar
un poquito, mejor; pero no olvidemos que, creo yo, la columna debe divertir, herir en ocasiones, provocar, distraer y crear juego. La columna tiene algo de cocido y conviene pesùntearla de ingredientes y sabores (citas, recuerdos, faltadas, etc).Escribo columnas porque me sale fácil, porque sirvo para ello y porque me parece fascinante poder opinar sobre lo que te apetece y encima cobrar una recia pasta por ello. Si nos leen es porque les interesa (a loslectores) en tanto y cuento aportamos una visión diferente de lo que acontece. En este sentido, un periódico sin columnas serÃa un páramo de aburrimiento insoportable. La columna mola porque es subjetiva, entonces la gente se identifica con lo que dices o te odia por ello, pero si el periódico viviese sólo de la información presuntamente objetiva se convertirÃa en
un ladrillo.
- Publiqué mi primera columna en…
En una cartelera de cine de Valencia titulada pomposamente como “La mejor cartelera de Valencia”. Me llamaron porque llevaba tres meses en un programa de rock de Canal Nou de cierto éxito y pensaron que les vendrÃa bien un rostro conocidillo. “Chaval, nos interesas porque sales por la tele, si te leen seguirás, de lo contrario prescindiremos de ti”, cuando me dijeron esto los de la cartelera me sentà como un fútbolista de los retrasados mentales (otros no lo son), pero por lo menos me hablaron con sinceridad. Escribà algo en ese primer artÃculo sobre las folclóricas rancias y sus estupideces verbales. A los largo de varias columnas monté cierto follón y se
fijaron en mi los del periódico Las Provicnias. Me ofrecieron dos columnas semanales, seguà montando follón (algo casi imprescindible en los inicios, creo yo) y al poco me dijeron que si me atrevÃa todos los dÃas.Contesté que sà y hasta hoy.
- Para inspirarme…
Cualquier asunto sirve. La famosa “ideita” nuestra de cada dÃa es a veces lo importante, se trata de encontrarla y luego de venderla bien. Uso la actualidad polÃtica, claro, pero luego amplÃo el registro y me gusta observar la realidad, su esplendor y su cochambre. Tampoco descarto una buena novela que haya leÃdo, una peli, un anuncio, una juerga nocturna, un lance de la vida, las piernas de una mujer, un gol de Pablo Aimar, un guiso evocador, en fin, cualquier cosa que me permita aportar un punto de vista original. Me gusta darle una vuelta de tuerca a lo trillado. SÃ, reconozco mi estilo. Es más, un columnista sin estilo propio o el clasico analista de lo obvio no me interesa.
- Alguna columna que me haya traÃdo problemas
Varias. Fabriqué una semblanza muy cruel, pero muy argumentada, de un poderoso empresario de Valencia y me avisó su abogado para que rectificase; también me dijeron que el tÃo iba a vigilar mis declaraciones de Hacienda y mi vida personal porque querÃa joderme como fuese. No rectifiqué y la cosa se controló. Lo mismo me ha sucedido un par de veces con dos polÃticos influyentes. Luego todo se calma y hasta ahora no me ha pasado nada. También he recibido amenazas telefónicas y pintadas en el patio de mi edificio por parte de extremistas cada vez que, qué curioso, publicaba algo contra la banda asesina habitual: “Facha, te vamos a matar, etc, etc, etc”, supongo que lo mismo que a otros compañeros, pero luego nada, sin problemas. Ah, y bueno, los hermanos o los actuales novios de varias ex novias me han amenazado repetidas veces con partirme las piernas o la cara, pero nunca me han tocado ni la cara ni los huevos. Vamos, problemillas imagino que lo habitual en estos casos.
- ¿A mano o a máquina?
Uso un ordenador portátil porque asà ahorro sitio en casa. Al ser cibertárugo, he logrado aprender los pasos como un chimpancé para enviar la columna por internet, invento que se me antoja muy útil (véase esta entrevista), pero que me desborda y que apenas empleó.
- ¿Censura o autocensura?
Mis jefes nunca me han censurado, pero inevitablemente uno desarrolla el olfato suficiente en poco tiempo para saber, más o menos, que terrenos no pisar o pisarlos con sutilidad. La censura económica y la polÃtica van intimamente ligadas, quizá sea más peligrosa la económica. Los polÃticos pasan, cambian, el gran capital permanece. El polÃtico te puede herir, el capital puede exterminarte.
- El mejor columnista de España es o ha sido…
De los gerifaltes de antaño hoy fallecidos, fundamentales para la educación sentimental y estilÃstica de los jóvenes columnistas, Camba, González-Ruano y Josep Pla, esa santÃsima Trinidad. Ahora mismo yo creo que estarÃa entre Umbral y Raúl del Pozo. De la nueva generación destacó a David Gistau y a Ramón Palomar
- La libertad de expresión tiene como lÃmite…
Ofender a tu madre,me lo dijo Chumy Chúmez y tiene razón. Eso sÃ, interesa que tu madre sea tolerante, tenga sentido del humor y haya leÃdo bastante. Mi madre reúne estos requisitos, y además va a misa todos los domingos…Un coctial genuinamente materno…
- Nunca serÃa columnista de…
De algún medio del que, precisamente no me creyese su lÃnea editorial en menos de un 50%. No escribirÃa nunca en un medio dedicado a horóscopos, parapsicólogÃas y todo ese barullo chorra. Pero creo que el articulista, siempre que no vulnere la norma de “la lÃnea editorial”, debe escribir en cualquier medio que le llame y esté dispuesto a pagar su caché. Somos currantes. Somos profesionales.
- ¿Todas las opiniones son respetables?
Hombre, todas salvo las que atentan contra la ética elemental. No se puede efectuar apologÃa del racismo, los malos tratos a los desfavorecidos, la pederastÃa,el terrorismo, en fin…Por lo demás, allá cada cual con sus opiniones, eso sÃ,estar de acuerdo con ellas o no me parece limitarse desde la simpleza; yo puedo admirar la columna de alguien que no opine como yo pero que esté escrita de maravilla, y en cambio rechazar una columna escrita como el culo de algo que coincida con mi opinión.
- ¿Cómo escribe su columna?
Por las mañanas, temprano, tras leer los periódicos y antes de comenzar mi programa de radio. Ninguna manÃa. Escribo solo en casa o en pleno jaleo en la redacción de la radio, de pie o sentado, con paisaje de fondo o sin paisaje, con música o sin ella, con resca o sin ella, me importa un rábano. No tengo manÃas. Para escribir hay que tener las ideas claras y el espÃritu firme,con eso sobra, lo de las manÃas y los tiquismiquis me parece un camelo. Si tuviese manÃas o miedos al folio en blanco me dedicarÃa a otra cosa.
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