Rediseña, que algo queda
Rediseñando, que está de moda
Los chicos de Maquetadores bautizaron el de ayer como el día español del rediseño español. O algo por el estilo. Marca abandona es M mayúscula que durante los ultimos años ha dado la bienvenida al periódico más decente del deporte español y que este verano, de la mano de los secuaces de Pedrojota inició una nueva senda donde la letra empieza a tener tanto protagonismo como la foto, con el protagonismo de Segurola intacto y una cuadrilla de veterano (grande Palomar) que le dan peso al periódico. Marca deja la M de la portada y vuelve a ser Marca, con todas las letras. De El País hay una cosa que me llama mucho la atención y es que las columnas de opinión y los análisis tengan fotografía. La mayor parte de los periódicos (y también este portal de Internet) identifican a las firmas opinativas con un retrato, para refrendarq eut anto o más importante que lo que se nos dice, es quién nos lo dice. Los columnistas de El País hasta hace una semana no tenían cara. Ahora ya sí. Me desagrada que la letra de las páginas de televisión sea tan minúscula, que todavía no incluyan los canales de la TDT (¿a qué coño esperan los periódicos españoles?) y me hace gracia esa sección llamada Vida&Artes que es una copiecilla del Vida&Ocio de los diarios de Vocento, con mucho más peso, por ejemplo en El Correo de lo que hacen en el diario de Prisa (tengo para mí que la condena de la publicidad lastra, y de qué manera, las páginas culturales de El País). Por lo demás, habrá que estar atentos. Y acostumbrarse sobre todo al diseño de El País Semanal. Después de echarle un vistazo cuatro veces seguidas todavía no distingo muy bien lo que es publicidad de lo que es contenido. Aunque intuyo que quizá ése era el objetivo.
Bauer, no vengas… o sí
Bauer, si estás a tiempo, no vayas por Antena 3 (o sí, tampoco pasa nada si lo haces). Los chavales han rectificado, o algo, y ahora vuelven a programar tu serie para las madrugadas del domingo. En cualquier caso. Uno está un poco cansado de este jet lag telesivo al que nos tienes obligados los cafreprogramadores de la cosa. Si algún día me llevan ante un juez para denunciarme por compartir ficheros de series con otros internautas, creo que habría que presentar a estos tipos (los cutreprogramadores) como cómplices. Si es que te empujan a los torrents, hombre. Lo que no pueden pretender es que esperemos más de un año para poder ver las series que nos gustan cuando se han estrenado meses atrás en EE.UU. y las puedes conseguir en varios portales (incluidos, y de forma gratis, en los de las cadenas americanas). Algún día habrá un programador listo que emitirá en España los capítulos de House, de Anatomía de Grey, de 24 o Kyle XY a la semana siguiente de su estreno en EE. UU. Basta con incrustar los subtítulos y pasarlos por la tele. Aunque sea de madrugada. El emule no para porque nadie le da trabajo a los vídeos. En fin. Si los tontoprogramadores quieren empujarnos a la pantalla internáutica lo están consiguiendo. Y a pasos agigantados.
El abrecartas
Este año creo que me lanzaré a las librerías a comprar el premio Planeta, algo que no hago desde mmmm. Pero como Rosalía ya glosa la buena nueva (todavía no sé si Boris es el finalista o el ganador) prefiero quedarme con ese otro premio, el obtenido por Molina Foix con su lirbo El Abrecartas. Mira, no he leído todos los libros publicados en español en el último año (me faltan un par de ellos, sólo, ya sabes) pero que el nacional de Narrativa sea para El Abrecartas es una noticia cojonuda. Sobre todo porque a lo mejor sirve (hasta que Millás llegue a los escaparates) para que más gente descubra este pedazo de libro. Lo pedí por mi cumpleaños (di una lista de posibles) y cayó. Afortunadamente. Las primeras páginas me desconcertaron un poco y pensé que me habiá equivocado, pero lo que viene a continuación… Guau.
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