Público Poopsnagle
Estreno público
Público ha llegado (y volado) de los quioscos. Es una gozada ver una nueva cabecera en el mostrador de la prensa y soltar cincuenta centimillos para que te regalen 64 páginas de información, opinión y chascarrillos varios. (Por cierto, sin colorÃn, no sé por qué cobran un euro el domingo). La cosa es un hÃbrido entre el colorÃn de los periódicos gratuitos y los párrafos con ideas de la prensa de pago. Esa combinación entre la lectura fugaz de los regalados y el peso (o lo que sea) de los rotativos “habituales” es una de las grandes ventajas de este periódico, que elude los editoriales (mmm), trufa sus páginas de firmas con careto y utiliza el color para algo más que para alegrar las sombrÃas páginas. Es la diferencia (una de tantas) que tiene, por ejemplo, con El Mundo. Mientras que en el diario de Pedro J. (también en El PaÃs, a la espera de la anunciada y cada vez menos esperada remaquetación) el color solo sirve para poner rojo en las fotografÃas de Oriente Medio, en Público lo utilizan para mucho más. Para separar la opinión de la información, para poner tramillas en los despieces, para aprovechar al máximo su apuesta por la infografÃa (por ejemplo, las dos páginas con las que abrÃa el domingo su sección Ciencias). En definitiva, para hacer más visual un periódico que tiene pinta de edición puntocom en papel.
Lo del número fijo de páginas es algo que extraña pero que, sin duda, ayuda a planificar desde primera hora un periódico hartocomplicado de realizar. Lo digo porque se han apuntado a una moda que me gusta y que consiste en llenar el diario de cápsulas, de microsecciones de todo tipo que quedan estupendamente en página pero que intuyo llevarán un trabajo engorrosÃsimo al redactor. Me gusta mucho la micro “A todo pasado” en el que un lector del diario analiza el ejemplar del dÃa anterior. En esa misma página, Rafael Reig comenta (mitad columna, mitad defensor) las cartas de los lectores, con lo que se refuerza la ilusión de periódico participativo. El sábado ofrecen un completo panorama de discos, libros, obras de teatro en forma de ficha-reseña-crÃtica que, si bien no alcanza la “profundidad” que uno desearÃa en algunos aspectos, sà que sirve para ofrecer un mosaico (por ejemplo escénico) que deja mucho que desear en otros diarios.
Me gusto mucho la segunda parte del periódico, cuando la ciencia, la tecnologÃa y la cultura toma la voz en el diario. Me ha sorprendido (y para bien) que cada una de estas secciones se habra con una columna en la primera página, como felpudo para lo que vendrá después. Me gusta que haya páginas dedicadas a la historia, a la ciencia, al cine o a los libros, aunque lamento que en ocasiones los temas parezcan constreñidos y no se puedan incluir algunas referencias más. Mola que, por ejemplo, en la página de libros haya imágenes de las portadas de los volúmenes de los que hablan. Esta segunda parte del diario está francamente bien y quizá sea la razón por la que compre el diario (o me lo descargue de Internet) en más de una ocasión. Eso y las crónicas, un género por el que el diario parece apostar de forma decidida y que es, para mi gusto, una acertada manera de acercase a determinados asuntos de actualidad.
Las páginas de actualidad me han parecido algo más flojas. Público todavÃa no me parece un ‘must’ de la información en este tramo de actualidad y me da la impresión (quizá errónea) de que los grandes temas polÃticos no terminan de estar bien asentados en este diario. Pero ya digo que es solo una impresión. Como si el debate polÃtico (tan aburrido, por otra parte) se siguiera dirimiendo en ABC, El Mundo o El PaÃs. En fin. Algo similar me ocurre con las páginas de Internacional, aunque hay una sección (sobre el sur, sobre el mundo transparentemente mediático) que me gusta especialmente.
Los deportes en la contraportada es una apuesta divertida, pero que no me termina de convencer. Y me gusta que al inicio de cada sección se incluya el nombre del responsable, de la persona que ese dÃa se encargaba de coordinar la cosa, porque da idea de que el diario no quiere esconder los posibles errores que se deslicen en sus páginas (algunos incluso el primer dÃa, con la inclusión de la programación televisiva del dÃa anterior o un error mil veces repetido que se pudo leer en el primer párrafo del diario, la primera en la frente, con ese “punto y final” que tanto daño hace, por ejemplo, a Miguel Delibes). Casi mejor, punto final.
Poopsnagle
Hubo una versión anterior, creo, que se llamaba El Valle Secreto, pero a mà nunca me llegó a interesar. Segundas partes nunca fueron buenas y tal pero yo siempre preferà las aventuras del profesor Poopsnagle (creo que no se escribe asÃ) y los chavales con mono de trabajo azul y autobús volador. TodavÃa no he encontrado por Internet el torrent para descargarme la serie, pero en el youtube (esa caja de sorpresas) he hallado un vÃdeo con la gran cabecera de esta serie y una canción que me acompañó durante tardes y tardes de sofá y bocata de nocilla. Siempre fui fan de las salamandras, aunque no supiera muy bien de qué animal concreto se trataba.
Más interpretaciones.
DecÃamos ayer (o hace una semana) en este mismo rincón de olor a tinta y tapa dura, que con tan sólo cien páginas ya estaba enganchadÃsimo a ‘La interpretación del asesinato’. Debo decir que el enganche ha continuado hasta el final. Terminado el libro, me atrevoa decir (cuando faltan meses) que será uno de los más regalados durante las próximas navidades. Mi otra apuesta es para ‘La ladrona de libros’ un libro que he comenzado esta misma semana y que, aunque es mucho más resultón (y fácil de leer) no alcanza ni de lejos las propuestas del publicado por Anagrama. Es curioso que esta editorial se haya lanzado de esta manera (nunca antes intuida) a los ‘best-sellers’. Quiero decir, que libros como ‘La interpretación del asesinato’ sorprenden en la colección Panorama de Narrativas. Seguramente que el libro sobre la visita de Freud en Nueva York no alcanza la sesudez y profundidad de Bolaño o Vila Matas, pero es uno de esos divertimentos con enjundia que se agradecen en las librerÃas. En fin, que por si no ha quedado claro (Emilio JB, ¿me recibes?) mi recomendación del mes va directamente dirigida hacia ‘La interpretación del asesinato’. En casa ya estamos esperando la pelÃcula.
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