El folletÃn McCann
Hace décadas que Charles Dickens abandonó los periódicos y que los folletines se reservan para las sobremesas de la televisión. Los diarios ya ni siquiera publican los seriales novelados en agosto y el culebron decimonónico -con el continuará a pie de página- está desde hace años en huelga de tinta. La ficción ha perdido el espacio que un dÃa tuvo en los periódicos porque otros géneros, más contaminados, han ocupado su lugar. Los novelistas ya no cuentan sus historias en los rotativos. Ahora lo hacen los periodistas. Por eso, cuando encuentran un caso asÃ, no dudan en presentarlo como una historia con desenlace suspendido en el tiempo, un cuento por capÃtulos que quiere mantener al lector intrigado, deseoso de conocer el próximo capÃtulo, quién es el asesino en una novela negra que sucede a la vez que se está narrando. Para qué negarlo, Kate McCann & family son los protagonistas perfectos de un dramón que seguimos ahora en el papel caduco de los periódicos y que dentro de un par de años veremos con palomitas en las sobremesas de Antena 3. Basado en hechos reales y en este plan. Ni siquiera es necesario que el guionista le ponga pimienta al planteamiento del guión. Resumen de lo publicado. Una familia media tirando a bien, de padres de buen ver, profesionales ambos, médicos (esto queda muy televisivo), se supone que educados, claro, que va a pasar las vacaciones con su familia a un pueblo de Portugal. Unas idÃlicas vacaciones, se supone. El matrimonio quiere mucho a sus hijos, a qué dudarlo. Incluso fueron concebidos por inseminación artificial, lo que siempre deja un background interesante de pareja apenada que no puede tener descendencia y lo intenta con ahÃnco durante años hasta que la vida les regala tres chavales. La mayor es Maddie. Una delicia sacada de un catálogo de revista. Rubia. Con unos ojos redondos y chisposos que se harán famosos en millones de carteles, flashazos y primeros planos de televisión. Una noche, mientras los padres están cenando, la niña desaparece misteriosamente del hotel. Ya tenemos un primer punto de giro perfecto para el guión. Comienza la investigación y los padres emprenden una búsqueda que les lleva a ver hasta el Papa y contar con el apoyo mediático de David Beckham (la pelÃcula tendrá hasta special guest stars, ¿se puede pedir más?). El segundo punto de giro llega cuando la PolicÃa comienza a sospechar de la familia y el matrimonio es considerado arguido (a los periodistas nos encantan las palabras extranjeras) y la pelÃcula tiene que contratar a mogollón de extras para increpar a la pareja a las puertas de la comisarÃa. Y en esas estamos. La historia de los McCann hace semanas que dejó de ser un drama familiar para convertirse en un serial, en un culebrón que los periódicos han adoptado con gusto porque saben que no hay nada mejor para mantener la atención (seguimos siendo niños) que un buen cuento con el gancho inesperado del continuará.
Primero en FOX
La cadena Fox estrena esta noche la tercera temporada de Perdidos. Lo hace con ese estúpido (y mentiroso) eslogan de ‘Primero en Fox’. ¡Y una mierda! Los de la Fox, que quieren ir de salvadores de los aficionados televisivos, son unos tunantes de mucho cuidado. En primer lugar porque retrasan hasta lo indecible los estrenos de sus series, con lo que apenas hay diferencia de una semana desde que la emiten ellos hasta que la ponen en la Sexta o Cuatro. Y eso cuando no vemos capÃtulos adelantados de ‘Mujeres desesperadas’ por la dos o ‘24′ en Antena 3, que ya tiene bemoles. ¿Por qué razón retrasan tanto los estrenos en Fox? ¿Por qué son tan rácanos? ¿Por qué no compran más series para emitir estrenos durante todos los dÃas de la semana? Los de la Fox se han abonado a los vicios de las generalistas con repeticiones eternas (¿quieres ver por quinta vez la primera temporada de ‘Prison break’?) y se apuntan a la doble sesión de capÃtulos para no tener que gastarse dos duros en nuevas series. ¿Para cuándo las nuevas temporadas de OC, de Smallville o El Abogado? Nada, nada. Esto es un negocio, aquà hay que hacer pasta como sea. Se aprovechan del jet lag televisivo para que las series tarden años en llegar de Estados Unidos a España. Lo que me revienta es que se presenten como la cadena de las series, cuando son los primeros en maltratar a sus seguidores. ¿Por qué razón ya ni siquiera las subtituluan? ¿Por vaguerÃa o por ahorrarse cuatro perras? ¿Por qué cada vez es más ridÃculo y reducido su catálogo de series? En fin. Primero en FOX, dicen desde una cadena que cada vez emite más publicidad y menos series de estreno. Menos hipocresÃa, hombre ya.
Las madrugadas
Pues va a ser que me han jodido las madrugadas. Los cambios radiofónicos de las nuevas temporadas me han dejado sordo a partir de la una y media. A esa hora me ponÃa la Cope (hay cosas decentes en la radio de los obispos, amiguitos) para escuchar ‘A cielo abierto’, un programilla entretenido que me servÃa para coger el sueño a esas horas de la noche. Ahora, los coperos han pasado el programa a las tres de la mañana, cuando acostumbro a estar en el quinto sueño. La alternativa era Cinco Lunes, el programa de Reyes Monforte al que me solÃa enganchar a las dos (aunque empezara media hora antes). Me gustaba sobre todo la tertulia de periodistas de investigación y, especialmente, las entrevistas que hacÃan a personajes conocidos y en los que sus amigos entraban por teléfono para darles una sorpresa. Era una gozada escuchar una colección de voces famosas contando batallitas sobre el entrevistado mientras este se morÃa de risa, vergüenza o dejaba escapar una lagrimita. Y a las tres, si seguÃa dormido y no habÃa podido escuchar a medianoche el principio del programa, me enganchaba a la repetición de ‘El mirador’ de Pedrerol. Vale. Pues en la Cope y Punto Radio me han roto la madrugada porque han retrasado el inicio de ‘A cielo abierto’, sustituido a Reyes Monforte en ‘Cinco lunas’ y suprimido la repetición de ‘El mirador’. ¿Algún plan para atravesar las primeras horas de la madrugada? Tendré que decirle a mi insomnio que me deje solo y me permita dormir un poquito más. Y eso.
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