El escritor, el futbolista y la muerte
El futbolista y la muerte
La esquela de Antonio Puerta (¿lo recuerdas?) ya está tomando ese color amarillo de las hemerotecas olvidadas. Hace un par de semanas, su nombre y sus fotografÃas asaltaban las portadas de los periódicos y competÃan con el último adiós a Francisco Umbral. Hubo diarios que glosaron hasta la extenuación las gestas deportivas del futbolista y se olvidaron de que las columnas del escritor habÃan sujetado durante años la estructura de muchos periódicos. En ABC, por ejemplo, la bufanda de Umbral ni siquiera se asomó a la primera mientras que la gran foto de ese dÃa en el diario de la grapa correspondÃa al futbolista muerto en acto de servicio. Poco importaba lo que ambos hubieran hecho en vida porque las necrológicas no son un homenaje a lo vivido, sino la exaltación de la muerte en papel prensa. Por eso el obituario de Puerta interesó a muchos en mayor medida que el de Umbral. Porque al final, la victoria es de la muerte y no de la vida anterior. Es mucho más espectacular el fallecimiento de un chaval joven, en la flor de la vida decÃan, que el de un escritor con canas y la esquela en preparación. Y más todavÃa si hay imágenes, si se puede vestir la historia con su desfallecimiento en un campo de fútbol y el trasiego de ambulancias en los vestuarios. La muerte, al fin y al cabo la gran protagonista de todo esto, se mostró con mucha mayor crudeza en el caso de Puerta. Y eso llega más, impresiona más. Porque sabes que el punto final puede estar a la vuelta de la esquina. Puede llegar cuando menos te lo esperes. Y es más posible, en un paÃs como este, que te pille en un campo de fútbol que leyendo o escribiendo un libro. Es lo que hay.
Cantemos todos juntos
Nadie es perfecto. Yo tampoco, claro. (Iba a haber escrito, ni siquiera yo, pero luego me he cortado, qué cosas). El caso es que entre mis muchas imperfecciones, una de las que más me duelen es que no sepa cantar. No tengo voz, vaya. Uno lo intenta a grito pelado en la ducha o el coche, pero sabe que no va por el buen camino y que, por mucho que lo intente, nunca llegará a los falsetes de Mika o los agudos de Freddy Mercury, que nunca tendrá el swing de Michael Bublé o el desgarro jazzistico de Jamie Cullum. En fin, una pena. Quizá por eso, porque no sé cantar, me gusta tanto escuchar cómo lo hacen otros. Sobre todo si es a capella, es decir, sin acompañamiento musical, la voz desnuda y tal, sin apoyos. Y si encima es en grupo, mejor que mejor. Lo bueno de Internet es que puedes descubrir lo que hacen otros tipos a kilómetros de distancia. Lo peor de Internet es que esa distancia se hace insalvable y crece en ti la desesperación por no poder ver en vivo lo que solo puedes presenciar a través de Internet. Este verano descubrà en el youtube (alabado sea Dios) a un octeto de Estados Unidos que se llama UC Men’s Octet. Estos chavales universitarios se dedican a hacer versiones vocales de canciones del pop. No son el único grupo de este estilo (también molan, por ejemplo, The Achordants), pero son los que más me gustan porque además de cantar se han montado un pequeño espectáculo en torno a las canciones. Como dependen de la Universidad y tal, cada año cambian los miembros de la formación. Y de entre todos ellos, yo me quedo con la promoción 2003. Aquà dejo tres cancioncinas, quizá mis preferidas, aunque en las entrañas youtuberas puedes encontrar muchas más. Cuánta envidia me dan estos tipos.
Por fin volvió
Julia Otero ha regresado (Julia en la onda), por fin, a la radio. Estuvo durante los últimos años en Punto Radio, pero eso no cuenta porque su programa tenÃa más publicidad que contenidos y asà no hay quien haga un espacio decente. Tengo para mà que esa es la principal razón por la que abandonó la cadena de Vocento. Porque es imposible trabajar en un lugar en el que de cada hora de emisión, cuarenta minutos son anuncios (y la mayor parte de ellos autobombo). Asà no hay quien trabaje. Digo yo. El caso es que ha regresado a las tardes de Onda Cero y uno tiene la sensación de haber viajado en el tiempo sin haberse dado cuenta. Ay, aquellos años universitarios. Cierto es que las voces son, en su mayorÃa distintas, pero al menos quedan algunas sintonÃas para recordar lo de entonces. Me gusta mucho el arranque (a las cuatro en punto, sin boletÃn ni gaitas, a las bravas) cuando repasa la actualidad con Alsina. Hay una tensión erótico-ideológica en la charla que hace que en algunos momentos salten chispitas. Aunque a veces me moleste tanto esa risita que Alsina imprime a todo lo que dice. Sigue la cosa con la actualidad gamberra de los Óscar (otros exiliados de Punto Radio, pues acompañaron a Manel Fuentes en su programa de mediancohe) y uno echa en falta que a continuación llegara la actualidad poética con el Vate, Alfonso Levy. Un par de minutitos, una frase para que nos recomendara la visión más vaporosa de la vida no estarÃa nada mal. Y luego la tele, los productos de Risto, las charletas del gran gran gran David Trueba. En fin. Una gozada. La cosa termina con el Gabinete. No termina uno de entender por qué razón Manuel Delgado sigue en la Ser con Gemma Nierga y no regresó a sus orÃgenes. El papel de enfant terrible para mà que lo va a tomar este año (salvando las distancias, sobre todo ideológicas), Juan Manuel de Prada. Un tipo que pasa de lo polÃticamente correcto y seguro que sacará en más de una ocasión de quicio a Pilar Rahola. Pero sin duda, el gran fichaje, y eso que apenas le he escuchado una hora, es el economista Xavier Sala i MartÃ. Este hombre es el autor de la mejor entrevista que se le ha hecho nunca a José Montilla (en la Vanguardia), donde el entrevistador consiguió sacar de quicio al entrevistado y obtener un retrato muchÃsimo más fiel de Montilla que si este hubiera contestado a doscientas preguntas seguidas. Un crack, de momento. El problema es el horario, porque a estas horas estoy currando, pero, afortunadamente, también para eso está Internet y uno puede descargarse sin problemas los programas atrasados y escucharlos cuando quiera en el mp3. Qué gran invento la tecnologÃa.
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