Inaugurando Madrid
Llevábamos más de tres décadas pidiendo el Metro para el barrio. Los de la asociación de vecinos colgaron hace cuatro años una enorme pancarta que decÃa: “Esperanza Aguirre ha prometido el Metro antes de que acabe la legislatura. Faltan XXX dÃas”. Y se tomaron la molestia de ir cambiando los dÃas que faltaban en esa cuenta atrás que dejarÃa en evidencia una de tantas promesas electorales incumplidas.
El viernes comenzaron los festejos de celebración. Actuaba gratis para la concurrencia el grupo de rock ‘Medina Azahara’. Todo el sábado estuvieron las calles bulliciosas con charangas y animación. Paella gratis para el personal, reparto de llaveros conmemorativos con la fecha de la efeméride, colas para que los niños tuviesen sus golosinas, organillero, una exposición que recordaba las peleas y movilizaciones vecinales pidiendo el Metro. Llegaron Esperanza y Gallardón, cortaron la cinta y, por la noche, concierto por la patilla para que las marujas disfrutasen de la Pantoja. SÃ, lo sé, casposo y rancio, populachero y barriobajuno, pero el menda tragó gustoso con toda la parafernalia porque, al fin, alguien habÃa cumplido su palabra, porque ya tenemos Metro, porque a nuestra tan demandada y soñada entrada al suburbano se unen muchos kilómetros de túneles que recuperan el rÃo para la ciudad y favorecen el tráfico de la M-30 dando una imagen de modernidad alevosa y prepotente, castiza y chulapona como corresponde a una capital europea.
Estamos endeudados, cierto, pero también es verdad que éramos la única gran ciudad española sin inversiones serias en las últimas décadas. Se habÃan recuperado Barcelona y Sevilla en el 92, luego se invirtió en Bilbao para transformar la capital vasca en un referente cultural; Zaragoza resucita a costa de la exposición acuática y Madrid, Madrid estaba mustia, abandonada, saqueada, saturada y moribunda.
Ha sido un coñazo tener que soportar cuatro años de grúas, pintura amarilla, cortes inesperados de calles, rutas alternativas: todo ha merecido la pena. Ahora circular por aquà es más cómodo, más rápido. Ahora tenemos Metro en el barrio, ahora llegan las elecciones y, los más irreductibles del barrio -yo entre ellos-, no tenemos más remedio que rendirnos a la evidencia. Los de la Asociación de Vecinos, por de pronto, ya han puesto un letrero sobre el cartel recordatorio en el que se lee claramente: “Ha cumplido”. Espero que con el dinero que se ahorren en la campaña electoral que no necesitan inviertan unos cuantos miles de euros en asfaltarnos las calles, poner en orden los jardines, devolvernos la policÃa de barrio y aumentar el presupuesto de la Casa de la Cultura.
El 27 de mayo cumpliré mi obligación frente a las urnas. Hasta ese dÃa tendré que tratar de conciliar la razón y el corazón. A no ser que hagan listas abiertas. Esa serÃa la justa solución.
Popularidad: unranked
Te puede interesar...
