Generación móvil
Mmm. Es curioso Barreiro. Porque comunicar, lo que se dice comunicar, comunicamos. Quizá comunicamos demasiado. Teléfono móvil, messenger, correos electrónicos masivos que apenas dicen nada personal. Seguimos en contacto, por el mero hecho de la ligazón, sentir alguien al otro lado, y desprestigiamos el mensaje mismo. Esas llamadas perdidas, esos mensajes sin cuerpo, esos email reenviados. Somos la última generación que ha vivido sin teléfono móvil y me da la impresión de que esa nostalgia pesará sobre nuestras cabezas el resto de nuestras vidas. Dudo mucho que un quinceañero tenga esa morriña de pueblo de las pipas peladas al lado de una farola. Barreiro, majo, cuando quieras te invito a unas Facundo.
Más cintas, Emilio. Ese Paquito chocolatero inmortalizado vía anuncio cervecero. Esa Soraya vete al cuerno, heredera afónica de los rizos de Bisbal y la lacia melena bustamantiana. Esa garganta agónica a lo Mónica Naranjo. Ese esquizofrénico discurso musical de una Bebe cualquiera. Ese David de María pidiendo a gritos una ronquera crónica. Ese Melendi, puaj. Ese Revólver, Emilio.
Por cierto, que Cuatro Amigos, creo que también para Gorka, es uno de esos libros de cabecera que la generación premóvil deberíamos honrar como a nuestro padre, nuestra madre y nuestro pin.
Esto, Santi, primo, ¿y qué souvenir puede traerse uno de Indonesia? Espero con ansia tu regalo
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Yo también me he ilusionado con la selección, Héctor. Estoy tan emocionado que ando como loco buscando la Sexta (rollo analógico) en mi pantalla para poder ver, con todo lujo de detalles, cómo Raúl falla los penaltis, cómo Joaquín se hace la picha un lío en los regates, cómo Del Horno acaba desfondado al pasar el medio campo y cómo Torres la manda fuera una vez y otra y otra y otra y otra cuando está solo delante del portero. Y otra y otra y otra. Demasié de emoción, tú.
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