El mago de OC
A veces me ocurre, Gorka. Me preguntan qué tal me va la vida. Lo hacen desde el otro lado del teléfono, más allá de mis sucias gafas, y no se me ocurre otra respuesta. Como siempre. Ni siquiera les doy pie para que ellos me lo pregunten. Lo suelto yo, sin venir a cuento, acaso. ¿Cómo vas?, me dicen. Y yo respondo: como siempre. La pregunta, es cierto, te pone en un brete, te obliga a reflexionar sobre lo que has hecho los últimos dÃas, las últimas semanas, los últimos meses, y cuando miras por el retrovisor, ves la misma lÃnea continua, aburrida, blanca, estrecha, que llevas pisando desde hace mucho tiempo. Siempre por la misma autopista, sin coger caminos secundarios, ni desvÃos, sin parar en estaciones de servicio con nombre de mujer o pillar un cambio de sentido inesperado. Siempre por la misma autopista, a la misma velocidad, sin pasar de cien ni bajar de setenta, sin exceso de equipaje. De vez en cuando coges a algún autoestopista despistado, pero suele bajarse a los pocos kilómetros, cansado de escuchar la misma canción una vez y otra y otra en el radiocasete. De vez en cuando haces una parada para repostar, el tiempo mÃnimo para llenar el depósito y continuar, como siempre, el camino hacia ninguna parte. Papá, ¿cuándo llegamos?.
Por cierto, Nacho, qué grande es Pérez Reverte, ¿que no? y por cierto, Barreiro, qué inmenso es Paul Auster.
Emilio, viejo, que conste que lo he intentado. Primero lo hice hace como un par de veranos, creo. O quizá solo hace uno. Cuando las cortinillas azul piscina de la Primera te invitaban a ver una serie que anunciaban como lo más de lo más. La última sensación (de vivir) de la temporada y tal. Que conste que lo volvà a intentar desde las ventanas digitalizadas de la televisión de pago, pero chico, que no termino de engancharme. Creo haber visto dos capÃtulos completos de OC (los dos primeros) y minutillos sueltos, pero uno termina por saberse el argumento. Escena de casi junto a la piscina, escena de cocina en plan desayuno, escena de conflicto generacional, escena de fiesta que termina en hostias. Sota, caballo, rey. Y ya. O sea. Que conste, Emilio, que lo he intentado, pero es superior a mis fuerzas. Cada vez que veo al chavalito rubio no dejo de imaginarme al pipiolo que salÃa en Farmacia de Guardia beneficiándose, es un decir, a una jovencÃsima MarÃa Adánez. Y no puedo dejar de pensar en esa chica que tiene menos de veinte años en la vida real, aunque se vista y maquille como si rondara los treinta y se disfraza en la serie para aparentar que tiene la edad que en realidad tiene. Y por si fuera poco, la actriz en cuestión se llama Misha. Demasiado cool todo para mÃ. Emilio, primo, soy más joven que tú (viejo) pero a veces parezco más carca. Y lo único con lo que me quedarÃa de la serie son los polos fashion que saca Seth.
Por cierto, David, ¿qué fue de Idaira? Si algún alma caritativa y esperanzada ha puesto en google el nombre de la chavala -son ganas- y le ha remitido hasta esta página, que nos ilumine. ¿Dónde está Idaira?
Popularidad: 1%
No hay contenidos relacionados.
