Tizas y espinas
Algunas personas llaman demagogia a lo que voy a hacer a continuación. Suelen ser aquellos que duermen abrazados a su conciencia democrática (o lo que sea) y piensan que el mundo es como es, lo que no deja de ser una definición como otra cualquiera. En realidad, lo único que hago es invitarte a ver dos fotografÃas En la del fondo aparece un grupo de hombres (algunos son niños) que hacen cola para ser trasladados a un Centro de Estancia Temporal en Melilla. En las agencias de prensa hablan de Centro de Estancia Temporal con mayúsculas, cuando seguro que es una caja de cerillas con ventanas enrejadas y sin razones para merecer regalos ortográficos de ningún tipo. Casi todos miran hacia arriba (sin protección), al otro lado de una verja en la que se encuentra lo que creen un paraÃso. Si te fijas bien, van con las manos vacÃas. No llevan bolsas. Ni una sola. Ni tampoco sonrisas. De eso hoy no usan. Tan solo uno se cubre la cabeza con una gorra y otro lo hace con la capucha de una sudadera.
En la otra fotografÃa hay hombres, también mujeres, pero sobre todo bolsas y maletas. Si lo cuentas, hay más equipaje que personas capaces de llevarlo. Están en los pasillos de un aeropuerto, sin mayúsculas. En Egipto. También están de paso, aunque lo suyo no es un Centro de Estancia Temporal, sino una sala de espera. Vivan los sinónimos. En el centro de la imagen hay una mujer con gafas de sol, aunque seguro que no necesita protección de ningún tipo. En sus manos lleva dos bolsas de unos grandes almacenes y un neceser, es de suponer que con cositas de aseo. Justo delante hay una señora que lleva un sombrero de paja, aunque ahora mismo está a la sombra. Nnguno mira hacia arriba. La mayorÃa al frente y algunos hacia abajo, como si consultaran el reloj o el último escupitajo abreviado de su móvil.
A los segundos les bastará una fotografÃa y un rápido escaneo para llegar a otro paÃs, sentados y con un zumo de naranja del que terminarán quejándose. Se quejarán si llegan con retraso a su destino. Los primeros no tendrán tanta suerte, no habrá zumos y ni siquiera saben dónde acabarán.
Las fronteras, querido espermatozoide, son lÃneas de tiza o de espinas. Siempre depende.
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