Letras cosidas
Esa pila de objetos que ves en la fotografÃa está compuesta por libros. Los libros son una conjunto de hojas cosidas, que a su vez contienen letras que, cosidas, cuentan historias. El libro es, quizá, el objeto más maravilloso del mundo. Quizá. Con suerte no solo aprenderás a leerlo, sino también a tocarlo, olerlo, a acariciar los lomos con el dedo Ãndice mientras repasas los tÃtulos con ojos de madrugada. A disfrutarlos. Ojalá lo hagas.
Nadie enseña del todo a leer. Es algo que tienes que descubrir por tu cuenta. Debes ojear todo lo que caiga en tus manos, todo, pero reserva tus esfuerzos para aquellos libros que creas que merezcan la pena. Hay mucho que leer y muy poco tiempo. Asà que no lo pierdas entre hojas tristes, huérfanas de ideas. Hay colecciones de letras que nunca debieron conservarse, ni siquiera publicarse. En las librerÃas hay sobredosis de celulosa. Y árboles que valen mil veces más que un libro.
Vive la literatura, habita en los libros, pero procura visitar las bibliotecas a oscuras. Y olvÃdate de los escritores. Los escritores no merecen la pena. Sobre todo si están vivos. Un escritor vivo es el principal lastre que puede tener un libro. No lo escuches, nunca. Lo poco interesante que pudo o quiso decir está en ese conjunto de hojas cosidas. El resto son palabras huecas. Si un escritor tiene que explicar su libro en una entrevista, es que ese libro no merece la pena. Si un escritor tiene que justificarse ante un premio, es que ni el premio ni el libro merecen la pena. Juan Marsé, escritor, hasta hace unos dÃas jurado del Premio Planeta (sea eso lo que sea), lo ha dicho muy claro. No está conforme con la novela ganadora este año y afirmó: “Asà no, asà no. Se trata de literatura”. Pues eso. Pero tampoco le hagas mucho caso. Él es escritor
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