Antonio Muñoz Molina: “Opinar es más barato que hacer un buen reportaje”
ANTONIO MUÑOZ MOLINA (Úbeda, Jaén, 1956). Cursó estudios de periodismo en Madrid y se licenció en Historia del arte en la Uiversidad de Granada, ciudad en la que residÃa desde 1974. Posteriormente se trasladó a Madrid y en la actualidad vive en Nueva York, donde es director del Instituto Cervantes. Es miembro de la Real Academia Española. Es autor del ensayo Córdoba de los Omeyas (Planeta, 1991) y ha reunido sus artÃculos en los volúmenes El Robinsón urbano (1984; Seix Barral, 1993 y 2003), Diario del Nautilus (1985), La huerta del Edén (1996), Pura alegrÃa (1996) y La vida por delante (2002). Su labor como articulista ha sido reconocida recientemente con los premios González Ruano de Periodismo y Mariano de Cavia, ambos en 2003. Su obra narrativa comprende obras como Beatus Ille, Ardor guerrero, Plenilunio o Ventanas de Manhattan. Es columnista de la revista Muy interesante y colaborador habitual en periódicos. Escribe un artÃculo semanal en Babelia, de ABC.
LA ENTREVISTA
1. ¿Qué es una columna?
Para mÃ, una columna es un género literario, dentro de esa forma peculiar de literatura que es el periodismo. Y digo literatura porque lo que se hace en el periódico es contar el mundo con palabras. Una columna es, o deberÃa ser, una forma muy sintética, cerrada, casi como un poema, y también un ensayo veloz, el equivalente a un dibujo rápido. En mi opinión, y comparando la prensa española con la de otros paÃses, hay demasiadas columnas, demasiada opinión, quizás porque opinar es más barato y más cómodo que hacer un buen reportaje. El tipo de columna que a mà me gusta se escribe con honradez intelectual, con claridad expresiva, y sin tomarse confianzas con el lector. Es una reflexión que se intenta compartir con otros, el testimonio de un asombro, o de un hallazgo. Me temo que muchas veces las columnas se escriben rutinariamente, y se leen no para descubrir o aprender algo, sino para confirmar los propios prejuicios. Nada me aburre más que la abundancia de columnistas repitiendo cada uno sus propios tics y diciéndoles a sus lectores fieles lo que éstos quieren leer.
2. Publiqué mi primera columna en…
Publiqué mis primeros artÃculos semanales en un periódico que se llamaba Diario de Granada. Era una serie que se llamaba El Robinson Urbano, y que después se convirtió en mi primer libro. Nadie me pidió que escribiera, porque nadie me conocÃa. Fui al periódico, donde trabajaba un conocido mÃo, el periodista Antonio Ramos Espejo, le ofrecà una colaboración, y para mi sorpresa él aceptó. Fue una de las grandes alegrÃas de mi vida. Eran crónicas, más que retahilas de opiniones. Prefiero contar a opinar, y si opino prefiero ofrecer al lector el curso de mi reflexión. He sido muy bien tratado en todos los medios donde he escrito, salvo en El Semanal, donde me cortejaron muy insistentemente para que escribiera, pero de donde me despidieron casi inmediatamente, con una llamada de teléfono, y de un dÃa para otro. Ser tratado con tanta groserÃa casi me rejuveneció. Pero el error habÃa sido mÃo, por aceptar colaborar en un sitio que no tenÃa nada que ver conmigo ni con mi manera de escribir. Dejé la columna en el paÃs Semanal porque eso es lo que he hecho siempre, al cabo de unos pocos años. Estuve cuatro haciendo una serie dentro del periódico, “TravesÃas”, que tenÃa bastante éxito, pero siempre me ha dado miedo ponerme pesado, o habituarme demasiado a los trucos inevitables del género. Después de otros cuatro años en el suplemento dominical, estaba cansado, y sentÃa una necesidad profunda de guardar silencio. Callarse de vez en cuando en un paÃs donde todo el mundo opina tanto es muy saludable.
3. ¿En qué se inspira para elegir tema?
Me inspiro mirando las cosas que pasan a mi alrededor, lo que leo, lo que me gusta, lo que me irrita. La presión del dÃa y de la hora de entrega es una palanca extraordinaria para la inspiración. También me gusta lo que hago ahora, que es dos columnas mensuales en dos revistas de intereses distintos, una de música y otra de divulgación cientÃfica. Me gusta escribir en sitios que en principio no son públicamente llamativos. Una serie de artÃculos tiene una doble vida: la primera, en el momento de su publicación inmediata, y la segunda ya filtrada por el tiempo, cuando pierde la condición de novedad y puede revelar o no su capacidad de durar. Seleccionar con cuidado los artÃculos que uno considera que vale la pena reunir en un libro es una tarea literaria, aunque sean libros que no atraen a demasiada gente. Javier MarÃas publica en libro todos sus artÃculos. Yo no considero ni mucho menos que todos los mÃos pasen la prueba del tiempo.Pero, en el conjunto de mis libros, creo que los volúmenes de artÃculos son tan representativos de lo que yo soy y de mi trabajo como las novelas.
4. Alguna columna que me haya traÃdo problemas…
Bastantes, de diverso tipo. En una ocasión Camilo José Cela se dignó dedicarme un artÃculo insultante que fue muy celebrado por el númeroso público que lo jaleaba. Otras veces he recibido anónimos muy desagradables, y otras incluso he tomado la precaución de mirar bajo mi coche antes de salir de casa. Pero otros han sufrido mucho más que yo en ese aspecto. Para mà lo más desagradable es la persistencia de los clichés ideológicos más gastados en bastantes lectores. Eso es muy fatigoso, y muy peculiar de España.
5. ¿A mano o a máquina?
Los artÃculos siempre los escribo en el ordenador, y antes en la máquina. Internet es como tantas otras cosas: una herramienta cuyo valor depende del uso que se haga de ella. No me gusta que haya favorecido un opinionismo muy agresivo y muchas veces calumnioso, sin ninguna responsabilidad por parte de quien escribe. Muchas de las opiniones que se leen en Internet tienen la misma altura ética que los letreros que se ven en los retretes.
6. ¿Censura o autocensura? ¿Hay asuntos de los prefiere no escribir?
Censura, afortunadamente, no he sufrido nunca. Más que de autocensura, prefiero hablar de lÃmites que acepto con total convicción: no calumniar, por ejemplo, no utilizar argumentos personales, mantener un tono civilizado, sin caer en el coleguismo con el lector. No dar nunca por supuesta la confianza del lector. Eso de “como ustedes ya saben…”
7. El mejor columnista de España es o ha sido…
En España, para mi gusto, el mejor escritor de periódico fue Josep Pla. Y no tengo pudor en decir que las crónicas humorÃsticas y las columnas de Elvira Lindo me parecen espléndidas. Fuera de España me gustan mucho los artÃculos de Claudio Magris en Il Corriere della Sera, y me gusta la furia polÃtica de los de Paul Krugman en el New York Times.
8. La libertad de opinión tiene como lÃmite…
El lÃmite de la libertad de opinión es la mentira y la calumnia. Tristemente, en España hay una gran impunidad en ese sentido, impunidad jurÃdica que se mezcla desagradablemente a la mala educación y a la mala leche.
9. Nunca serÃa columnista de…
El espacio de juego son los valores constitucionales. Pero no escribirÃa regularmente en un medio cuyos principios editoriales no compartiera.
10. ¿Todas las opiniones son respetables?
Pues no, todas las opiniones no son respetables. La opinión del que considera que se puede matar a alguien por el bien de una causa, o de una patria, me parece despreciable siempre, o la opinión del que calumnia o insulta con groserÃa.
11. ¿Cómo escribe sus columnas?
No tengo ninguna manÃa, aunque sà ciertas propensiones. Cuando disponÃa de todo mi tiempo, cosa que ahora no me sucede, solÃa escribir los artÃculos por la mañana, y reservaba las tardes para el trabajo en la novela que estuviera escribiendo.
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