Txema Alegre: “El problema no es recibir presiones, sino saber resistirlas”
TXEMA ALEGRE (Barcelona, 1949). Periodista, coordina la edición digital de La Vanguardia, en cuyo diario fue redactor jefe de Política y de Economía, y jefe de la sección España. Ha trabajado también en la agencia Europa Press de Catalunya, en el diario Catalunya Express (Grupo Mundo), en el semanario Opinión (Grupo Planeta) y la revista Actualidad Económica, entre otros medios. “Aunque he plantado árboles y he tenido dos hijos (conocidos), me cabe el dudoso honor de no haber escrito ningún libro”.
LA ENTREVISTA
1. ¿Qué es una columna?
Un espacio de opinión, interpretación y análisis, que los medios de comunicación incluyen, sean diarios, radios o canales de televisión, con carácter periódico, generalmente firmadas por un mismo autor. La interpretación de los hechos ayuda a la conformación de la opinión pública. Un lector informado y preparado es capaz de tener opinión propia sobre los hechos publicados, a partir de la información, pero la interpretación o análisis de estos hechos por periodistas acreditados es básica para el común de los lectores. Por eso son muy importante para los diarios los espacios de opinión. Generalmente las leemos porque ayudan a entender los hechos tal cual ocurren. Sin duda, seguir periódicamente a determinados autores genera en el lector una cierta fidelidad al periodista o columnista, de modo que precisa leer su comentario para conformar su opinión. Ciertamente, una columna puede cambiar la opinión de una persona, un colectivo o toda una sociedad. En ocasiones, hay lectores que leen determinadas opiniones simplemente para saber que deben pensar lo contrario.
2. Publiqué mi primera columna en…
No recuerdo la fecha, pero fue un análisis que acompañaba una información sobre una huelga laboral en una zona portuaria, alrededor de los años setenta. En la actualidad, fue el director de La Vanguardia Digital, Lluís Foix, quien insistió en que agrupara mis comentarios en una columna estable que, periódicamente, pudiera actualizar. Con anterioridad, los distintos directores con quienes trabajé me animaron a publicar comentarios de apoyo a las informaciones de los medios donde trabajaba. Nunca fue mi intención ser relevante, o que mis opiniones lo fueran, sino simplemente tratar de aportar mi criterio a la opinión pública. Internet me ha ofrecido la oportunidad de recibir permanentes comentarios de los lectores -resulta muy fácil enviar un e-mail al autor- y me permite calibrar muy bien el grado de impacto de mis análisis.¿Reconozco un estilo? No. Soy bastante caótico, pero intento emplear un estilo muy directo, procurando frases cortas.
3. ¿En qué se inspira para elegir tema?
La actualidad da para valorar las cosas que pasan y de qué modo estas cosas afectan a las personas. Un buen ejercicio para chequear la sensibilidad de los lectores de un diario es seguir las secciones Cartas al Director o Cartas de los Lectores. En ocasiones hablan de temas que les preocupan y que apenas ocupan la labor de los periodistas. Son un buen indicador y fuente de inspiración en semanas de sequía.
4. Alguna columna que me haya traído problemas…
Cómo no, desde insultos de tipo personal o amenazas de la mayor desventura profesional, hasta la necesidad de rectificarme a partir de haber analizado un hecho con un dato equivocado por defecto de información. No me gusta rectificarme, porque significa haber incurrido previamente en un error, pero lo he debido hacer en alguna ocasión.
5. ¿A mano o a máquina?
Siempre escribo en ordenador, desde que trabajamos en formatos electrónicos, y con anterioridad a máquina. Nunca escribí a mano. Internet está generando nuevos líderes de opinión, como lo ha probado el auge en 2004 de los blog, primero en Estados Unidos y posteriormente en el resto del mundo, y con anterioridad el ejercicio periodístico en la Red, tanto en medios digitales como en llistas de correo, etc.
6. ¿Censura o autocensura? ¿Hay asuntos de los prefiere no escribir?
No hablo de todos aquellos asuntos sobre los que no tengo opinión propia por falta de información. Eso no quiere decir que no haya censura ni autocensura. Por respeto a los lectores, procuro autocensurarme cuando considero que puedo rozar el respeto a las personas sobre las que opino. Intento ser comedido, en ocasiones con muy poco éxito. El problema no es recibir presiones, sino saber y poderlas resistir. Cuando la presión es razonable, es fácilmente atendible. Cuando es descarada y tratar de amedrentar, sólo la fortaleza de criterio y la independencia de un medo pueden sortearla. Pero la presión es permanente.
7. El mejor columnista de España es o ha sido…
Larra, como ejemplo de una época, que ha tenido influencia en la formación de los periodistas de los años sesenta. Por supuesto son legión los “mejores” de cada momento.
8. La libertad de opinión tiene como límite…
Ninguna limitación para quien escribe. Son los lectores, oyentes, quienes deben elegir y limitar aquellas lecturas que no les aporten criterios de interés. Pero quien no opina no tiene ningún derecho a limitar su criterio ante sus lectores.
9. Nunca sería columnista de…
Un medio sectario que no reconociera la capacidad de los humanos de sabernos rectificar cada vez que nos equivocamos.
10. ¿Todas las opiniones son respetables?
Todas las opiniones que se emiten con respeto. Algunos se bastan solos para que nadie les respete.
11. ¿Cómo escribe sus columnas?
No tengo manías para escribir ni para leer. No tengo despacho, sino una mesa en la redacción digital de mi diario. En ocasiones he escrito desde el ordenador de mi casa. Tengo la oportunidad de poder escribir cuando lo juzgo oportuno, de modo que puedo publicar más de una columna a la semana.
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