Salvador Cardús: “Un columnista no puede escurrir el bulto del poder que ejerce con su columna”
SALVADOR CARDÚS (Terrasa, 1954). Es doctor en Ciencias Económicas y actualmente profesor titular de SociologÃa en la Facultad de Ciencias PolÃticas y SociologÃa de la Universidad Autónoma de Barcelona. Como investigador ha trabajado en el campo de la sociologÃa de la religión, los medios de comunicación y los fenómenos nacionalistas. Ha publicado numerosos libros, el último La mirada del sociólogo y varias recopilaciones de artÃculos. Como columnista, publica sus textos en La Vanguardia.
LA ENTREVISTA
1. ¿Qué es una columna?
Para quien la escribe, es un ejercicio periódico de compromiso personal con la sociedad en la cual ejerce un cierto liderazgo en la construcción de opinión. Para quién la lee, es una referencia elegida en base a la confianza que produce el hecho de “coincidir” a menudo con la opinión del columnista.Creo que son los verdaderos escaparates de los periódicos; que sirven de reclamo para muchos lectores; que simulan -o garantizan- la pluralidad de perspectivas que desea mostrar la dirección; que favorecen la fidelidad del lector; que muestran la dimensión más comprometida del periodismo. Una columna es un ejercicio -modesto- de poder. Y según el poder que tengan -en función de quién la escribe, del medio que la publica, de la oportunidad de lo que afirma…- pueden condicionar decisiones polÃticas, sociales en general y, en cualquier caso, generar adhesiones o crÃticas. Un columnista no puede escurrir el bulto del poder que ejerce con su columna.
2. Publiqué mi primera columna en…
De manera regular y profesional, publiqué mi primera columna en el diario Avui, en mayo de 1976, firmada con Joan Estruch, y se hacÃa un paralelismo entre las antiguas misas de campaña y los, en aquellos momentos, habituales conciertos de masas de contenido polÃtico, en un contexto de euforia por la reciente muerte del dictador. Desde entonces han pasado muchos años, he escrito miles de columnas, y he desarrollado un estilo propio, con una gran preocupación por la claridad conceptual. Creo que mis opiniones son relativamente relevantes para un número significativo de seguidores fieles. El hecho de incluir el e-mail en las mismas, me permiten seguir, artÃculo a artÃculo, un número de reacciones a través de las cuales descubro las reacciones que provocan y también los errores de comprensión que en ocasiones producen. Siempre he contestado personalmente a todos mis interlocutores.
3. ¿En qué se inspira para elegir tema?
Toda la semana tomo y llevo notas en los bolsillos para evitar llegar sin ideas para el próximo artÃculo. Las ideas llegan de la lectura de los periódicos, pero de la observación de la publicidad, de los comentarios recogidos en las conferencias que doy, etc.
4. Alguna columna que me haya traÃdo problemas…
He dejado de escribir en varios periódicos por censura de algunas columnas, aunque después de un cambio de director he podido volver a escribir. Hasta cinco o seis veces en al menos tres publicaciones. Pero el mayor problema ha sido un juicio por señalar a un empresario cuya conducta, aunque legÃtima, perjudicaba el interés general.
5. ¿A mano o a máquina?
Me he ido adaptando fácilmente a las nuevas tecnologÃas, pasando del dictado telefónico de un artÃculo escrito a mano, el fax y hasta Internet y el correo electrónico.
6. ¿Censura o autocensura? ¿Hay asuntos de los prefiere no escribir?
En general, autocensura, en el sentido de querer medir las palabras con la máxima responsabilidad. Hay que prever las consecuencias de lo que se escribe. Soy miembro del Consell de la Informació de Cataluña que vigila por el cumplimiento del código deontológico, y debo dar ejemplo. Creo que son más duras las presiones y censuras económicas que las polÃticas.
7. El mejor columnista de España es o ha sido…
No me atrevo a dar un nombre.
8. La libertad de opinión tiene como lÃmite…
Renunciar al compromiso con la veracidad de los hechos y el respeto de las personas, especialmente de su intimidad. Pero es un lÃmite moral y profesional que uno debe autoimponerse.
9. Nunca serÃa columnista de…
De los medios de los que discrepara por su falta de respeto a la convivencia o por sus contenidos radicalmente contrarios a mis convicciones polÃticas y morales. Nunca seria columnista de un periódico que fomentara el odio contra vascos y catalanes -los hay- o de una revista sexista.
10. ¿Todas las opiniones son respetables?
No. Dejan de serlo las que son mendaces. Pero que no sean respetables, no significa que no sean publicables. Soy muy liberal en cuanto a la libertad de expresión de los demás.
11. ¿Cómo escribe sus columnas?
Llevo una buena planificación para poder cumplir con todos mis compromisos. Me gusta escribir las columnas y dejarlas reposar al menos 12 horas para releerlas con una cierta distancia. Siempre descubro errores.
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