Un incendio, dos muertos
El incendio de Windsor, en Madrid, no ha sido un atentado. Por suerte no ha muerto nadie. La madrugada del sábado los jóvenes que viven la noche llenaron de eseemeeses con fotos del coloso en llamas los móviles de su agenda de contactos. Enseguida las radios conectaban en directo y hacÃan un seguimiento, segundo a segundo, de un fuego que no se controló hasta bien entrado el domingo. La televisión autonómica interrumpÃa su programación y La Primera incluÃa boletines informativos especiales. La noticia siempre era la misma: “Continúan las llamas, no hay peligro”.
Ese mismo dÃa, ni los informativos nacionales, ni siquiera los regionales, hablaron de dos muertos en la capital. Un hombre de 60 años morÃa en otro incendio, el de su vivienda. Fue en el distrito de Moncloa, muy cerquita de Tetuán, el barrio de los inmigrantes. Su madre, de 84 años, está muy grave por la inhalación de humo.
Ese mismo dÃa, ni los informativos nacionales, ni siquiera los regionales, hablaron de dos muertos en la capital. Otro hombre de 47 años morÃa por un escape de gas en su propia vivienda. Fue en el distrito de San Blas, uno de los barrios más obreros y populares del Madrid pre-olÃmpico. Sus vecinos llamaron a la PolicÃa porque nadie respondÃa en la casa y el olor a butano en el portal era insoportable.
Reconozco que la espectacularidad del siniestro y la memoria televisiva de las Torres Gemelas convierten el incendio del edificio de cristal “situado en el corazón financiero de la capital” en una auténtica bicoca para los que viven de insertar publicidad en sus noticieros. Lo que les dolió -estoy seguro- fue el horario. El fuego comenzó a las 23:30 más o menos y no vieron que merecÃa la pena un despliegue informativo hasta bien entrada la una de la madrugada, con lo que se les escapó el prime time y se les fue al final del late night. La audiencia, por tanto se redujo considerablemente. Aunque el evento se ha explotado comercialmente, como merecÃa la ocasión, con especiales informativos por la mañana hasta que el fuego estuvo extinguido y, supongo, con el deseo profundo de que se derrumbase la estructura mientras mantenÃan una conexión en directo con el principal informativo de la cadena.
De los dos muertos nadie ha hablado. Y eso que uno fue en otro incendio. Pero nada espectacular, claro. Y no estaba en el “corazón financiero de la capital”, ni los jóvenes se arremolinaban alrededor para hacer fotos con sus móviles. Del tipo que se quedó pajarito por el escape de gas, ni hablamos.
Lo más gracioso es que luego, a los mismos que comercian con las tragedias y los sucesos, se les llena la boca con lo de “servicio público”. Hay que ser muy cÃnico, hipócrita y falso para echarle tanta face a la cosa. En fin. Es lo que tiene.
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