Quim Monzó: “Me gustaría escribir artículos con una identidad falsa para opinar lo contrario de lo que en verdad opino”
QUIM MONZÓ (Barcelona, 1952). Ha ganado el premio Nacional de literatura, el Ciudad de Barcelona de narrativa, el de novela Prudenci Bertrana, el de novela El Temps, el Lletra d’Or al mejor libro del año, el de los Escritores Catalanes y, en cuatro ocasiones, el premio de la Crítica, que otorga Serra d’Or. Ha traducido a Truman Capote, JD Salinger, Ray Bradbury, Thomas Hardy, Harvey Fierstein, Ernest Hemingway, John Barth, Roald Dahl, Mary Shelley, Roald Dahl, Howard Barker, Arthur Miller… Ha escrito, con Cuca Canals, los diálogos de Jamón, jamón de Bigas Luna. Ha escrito El tango de Don Joan, con Jérôme Savary. Es colaborador habitual del diario La Vanguardia.
LA ENTREVISTA
1. ¿Qué es una columna?
En un medio de comunicación es un espacio determinado donde se pueden escribir cosas. Las leemos porque a veces encuentras alguna que cristaliza algo que te rondaba por la cabeza, o porque sobre un determinado asunto te da una perspectiva nueva. ¿Son necesarias? Creo que no hay nada necesario en este mundo, pero uno imagina ahora periódicos sin columnas de opinión y le parecen sosos. Una columna no puede cambiar un mundo, pero puede cambiar una corriente de opinión y modificar un poquito la trayectoria de algunas cosas. Eso no quiere decir que haya que caer en el optimismo, porque las cosas siempre se pueden modificar a peor.
2. Publiqué mi primera columna en…
Creo recordar que en ‘Ajoblanco’, allá por el año 1974 o 1975, pero no me acuerdo de lo que hablaba. No me acuerdo ni de lo que hablan las columnas que escribí la semana pasada… En el consejo de redacción de ‘Ajoblanco’ cada uno proponía que le apetecía hacer, y luego más o menos lo hacía.
3. ¿En qué se inspira para elegir tema?
En noticias publicadas en los medios de comunicación o en experiencias personales. Cuando escribes cuatro o cinco columnas semanales no hay nunca sequía. Puede haber sequía si sólo escribes una columna al mes, o incluso a la semana, porque, entonces, los posibles temas a comentar son tantos que no sabes por cual decidirte, y es en ese instante -cuando no te decides por ningún tema- cuando sobreviene la sequía. Para la del Magazine son siempre asuntos más intemporales. Se escribe con bastantes semanas de antelación. Para la del diario puedes tratar la actualidad sin demasiado miedo a que, luego, cuando salga publicada, resulte que el político del que hablas ha dimitido o ha muerto atropellado por un coche de bomberos.
4. Alguna columna que me haya traído problemas…
Muchas. Las que ironizan sobre los animales en general (y los perros en particular) siempre traen problemas de los animalistas fundamentalistas. Las que tratan asuntos religiosos, también, pero menos.
5. ¿A mano o a máquina?
A máquina. Pero cuando el hilo de las ideas se enmaraña, entonces a mano, y la maraña desaparece. Es infalible. Habría que escribir una columna sobre eso, y lo más probable es que ya esté escrita. Al principio mantuve las distancias con el ordenador, pero hacia 1989 o 1990 caí finalmente. Ahora leo por Internet mucha prensa de paises lejanos, a la que, de otro modo, no tendría acceso. Internet puede crear nuevos líderes de opinión, ¿por qué no? Pero, en contra, tiene la falta de rigor y de control, y la facilidad de manipular y de mentir. Hace años, un amigo, experto en Internet, me habló de que a la larga ese problema creará dos Internets paralelos: uno riguroso y otro panfletario.
6. ¿Censura o autocensura? ¿Hay asuntos de los prefiere no escribir?
Me aburre escribir de política, de situaciones lingüísticas, de deportes… Pero es eso: aburrimiento. ¿Es más peligrosa la censura económica o la política? Deben ser lo mismo, ¿no?
7. El mejor columnista de España es o ha sido…
No me gustan los podios. Ha habido muchos. Y hay muchos grandes articulistas, actualmente.
8. La libertad de opinión tiene como límite…
La mentira, supongo.
9. Nunca sería columnista de…
No pondría fronteras. Me encantaría escribir artículos para una revista del corazón, o de esas de fotos de famosos y realeza y pisos decorados. De verdad. Si algún editor de alguna revista de esas está interesado en que colabore, yo estaría encantado, o sea que ya sabe. También me gustaría escribir artículos con una identidad falsa, como hacen algunos ingleses y americanos, para opinar lo contrario de lo que en verdad opino, si es que tengo claro qué opino en verdad.
¿Puede un periodista/escritor dar una opinión contraria a la de la línea editorial del medio para el que trabaja?
¡Sí! Y el medio para el que trabaja estará encantado con ello, porque así aparecerá ante la opinión pública como liberal y plural.
10. ¿Todas las opiniones son respetables?
Respetables, sí; aunque algunas sean trilladas, archisabidas, petulantes…
11. ¿Cómo escribe sus columnas?
En la habitación donde tengo el ordenador y los libros. generalmente por la tarde, pero a veces también por la mañana. ¿Rituales? Si es al anochecer, antes de empezar me sirvo un whiskey -siempre irlandés, y a poder ser Tullamore Dew- y lo coloco en la estantería que tengo al lado, junto a los diccionarios y a una imagen de barro del busto de San Genaro que me regaló un novelista napolitano hace diez años. Es lo que los anglosajones llaman “the journalist glass”, el vaso del periodista, el que te permite arrancar. Pero cuando no tienes ese vaso a mano arrancas igualmente.
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