Globalicemos la paz
Es sábado. Amenaza lluvia. El frÃo de la ola polar o siberiana o del norte más nórdico ha estado azotando Bilbao toda la semana. Incluso ha nevado al nivel de la rÃa.
Los patios del colegio de los Escolapios, en el corazón del Botxo, están plagados de chicos y chicas. Hoy no hay clases, pero la afluencia, a pesar de la temperatura, es más que notable. Se ven globos por todas partes. Amarillos, azules, verdes y naranjas. Globos solitarios atados de una cuerda que bailan el aire amarrados a un carrito de bebé.
Racimos de globos de alegres colores que desafÃan el frÃo de una mañana gris y cotidiana. Un grupo de niñas acaba de pintar su pequeña pancarta con rotuladores de punta gorda. Hacen malabares para anudar su mensaje de paz a los cabos sueltos de tres globos rojos y verdes.
A las once y media los municipales han cortado las calles para dejar paso a esta singular manifestación. Cientos de escolares de Bilbao unen sus sonrisas y su mañana de sábado para recorrer las calles del centro con una única reivindicación: la paz.
Desde 1985 los grupos juveniles de Itaka organizan esta globada por la paz el fin de semana más próximo al 31 de enero -dÃa internacional de la paz-.
Para la mayorÃa de los centros educativos del paÃs, esta fecha es una más dentro del saturado calendario de dÃas internacionales. En Euskadi, sin embargo, la paz es algo tan deseado que la ocasión merece colorear la Gran VÃa de globos de colores, sonrisas de futuro sin violencia y música de concordia.
El tranvÃa se detiene al paso de la manifestación infanil. Los transeúntes envueltos en bufandas ven pasar la riada de globos y miran al cielo al tiempo que asoman los primeros rayos de sol tras una semana de frÃo polar, siberiano o del norte más nórdico. Llegan al Teatro Arriaga.
Los txistularis dejan las canciones tradicionales y tras leer una carta en la que se pide la globalización de la paz, se arrancan con el Agur Jaunak. Es una oración musical. La algarabÃa se torna respeto y las notas flotan junto a la rÃa. Una chica de la organización suelta el primer racimo de globos y, en un segundo, el cielo se llena de colores y mensajes de paz, no violencia y concordia. Los más mayores arrancan en aplausos emotivos, los pequeños señalan con el dedo la trayectoria de sus globos.
Fue un sábado en Bilbao. La paz estaba globalizada.
Popularidad: 1%
No hay contenidos relacionados.
