Llueve, punto
Antes me reÃa más. En serio. Hasta tenÃa los ojos más achinados y las comisuras de los labios apuntando al cielo. Estoy convencido de que aquel gesto perenne y agradable se debÃan a que yo era muy dado a la risa, a sonreÃr a la gente, a tomarme la vida con mucho hielo y tres dedos de bourbon.
Pero ya digo que de un tiempo a esta parte se me está avinagrando la mueca. Imagino que algo tendrá que ver el trato que me dan mis empleadores, el bajo salario y la alta exigencia laboral. Seguro que a esto hay que sumar los sucesivos desengaños amorosos, la amistad que se diluye en la distancia como un azucarillo en el agua, la mala leche informativa que me llega más por los que saben de mi condición de periodista que por los propios medios de comunicación… un revoltijo, oiga.
Dice mi madre que va a ser la edad. Que uno a medida que cumple años se hace más hosco, huraño, ermitaño y antipático que te cagas. Que le entra la desconfianza movido por los reveses de la vida, por las veces que te han dejado con el culo al aire, porque con el tiempo no se cumplen las expectativas que uno tenÃa sobre sà mismo. Pero no la quiero creer.
Me preocupa que al leer El Jueves cada miércoles mis sonrisas sean en voz baja, como dándome vergüenza de verme sorprendido por un chiste ingenioso. Me preocupa, y mucho, no ser capaz de hacer reÃr a los que -paradojas de la vida- me tienen que sufrir a ritmo de telediario.
Mi amigo Jesús, que sabe más por diablo que por viejo, es de los pocos que consigue arrancarme una sonrisa utilizando recursos de complicidad que ambos compartimos por nuestra bendita y canallesca profesión periodÃstica. Cuando ve que me encabrono, me enfurezco, me retuerzo por dentro y sufro ante una injusticia informativa o ante las peroratas sin sentido de nuestra increÃble clase polÃtica, siempre me dice: “No te amargues, Santi. Ya sabes: Llueve, punto”. Y entonces se me ilumina el rostro y parece que las preocupaciones son más pequeñas. Se relativiza el asunto y hasta me dan ganas de pedirme tres dedos de bourbon con mucho hielo.
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