Webs de derechas
Los que me leen a menudo saben que la polÃtica me tira del apéndice urinario, que me suda las gónadas, o sea. Especialmente cuando la mayorÃa de los profesionales de la cosa pública son unos soplavergas herederos del feudalismo reconvertido al menos malo de los gobiernos, a la democracia, vamos.
También se han percatado mis perspicaces lectores de la escasa memoria que dedico a retener nombres de estúpidos profetas que sientan cátedra cada vez que un periódico de tirada nacional les cede un espacio para rellenar los papeles diarios.
Pues bien, la semana pasada leÃa un artÃculo prescindible en El PaÃs cuya tesis venÃa a ser algo asà como que la ideologÃa más rancia y derechista se habÃa apoderado de las webs dedicadas al noble arte del periodismo. Se me puso la carne de gallina. Más que nada porque yo llevo más de un año colgando en Internet mis sensaciones, ideas, puntos de vista, filias, fobias y análisis de bolsillo.
Se referÃa el sesudo autor a todos aquellos que escribÃan contra el grupo Prisa, contra su dueño y señor, contra Zetapé, contra las polÃticas de progreso… Vamos, contra los que le pagan por rellenar espacio. Quizá este señor haya leÃdo en Sincolumna.com a mi equivocado hermano Jorge, un neoliberal inteligente que aún no tiene necrosado el corazón. Es posible que se haya llevado a la buchaca una columna de Héctor, irredento madridista –el pobre- muy crÃtico con el partido que él querÃa ver en el gobierno. Quizá cuando recibe el boletÃn de Sincolumna.com pincha en el link de VÃctor y descubre entre las lÃneas de sus textos poéticos una conspiración conservadora que atenta contra su nómina mensual de colaborador.
Lo que sà es seguro –y mira que lo siento- es que este señor no ha leÃdo ninguno de mis textos. Más que nada porque no suelo dar cancha a la estupidez humana camuflada bajo sonrisas de plástico, apretones de mano babosa y frases acuñadas en una reunión de publicistas mercenarios y escépticos.
En serio, me da en la tocha que este fulano ha escrito su vomitivo texto al dictado de su amo y señor. Más que nada pensando en la web de Federico Jiménez Lozanitos que ha salido a bolsa y que tiene mucha publi que no ingresa la página encriptada de su periódico.
Lástima que desconozca la presencia de miles de páginas sin cuotas, sin publicidad, sin peajes, escritas por profesionales que siguen creyendo en el periodismo, en la verdad, en la libertad. ¿Cómo se llamaba el fulano del artÃculo? Empezaba por lameculos.
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