Rosa Belmonte: “Las columnas son una manera de ganarme y perderme la vida”
ROSA BELMONTE (“Murcia, cuando nacà Torrebruno ya llevaba muchos años en TVE”). “Empecé a escribir porque un amigo que ya lo hacÃa se empeñó (todavÃa no sé por qué, estarÃa fumado). A la vez era abogada (o sea, que soy licenciada en Derecho, no en Periodismo). DefendÃa violadores de tiernas ancianitas, yonkies apestosos y dulces narcotraficantes. Los clientes en trámites de divorcio eran peores. Como me iban dando más cancha en el periódico fui abandonando poco a poco mi ¿brillante? carrera de letrada para pasarme a las otras letras, donde sigo y donde no me tengo que poner una toga que me llegue por los tobillos. Cuando me echen quizá me haga asesina a sueldo (como Kathleen Turner en El honor de los Prizzi). Actualmente escribo en ABC, La Verdad y Mujer Hoy. Supongo que soy una chica Vocento“.
LA ENTREVISTA
1. ¿Qué es una columna?
Una manera de ganarme y de perderme la vida. Supongo que leemos columnas por información, por simpatÃa o adhesión a quien la escribe, porque esos recuadritos son lo que diferencian a un periódico de otros medios, quizá también para asegurarse de qué es lo que uno piensa. Las columnas de opinión son necesarias porque la ifnormación ya está en otros sitios. Y no pueden cambiar un mundo. Como no sea el J’accuse de Zola… Y ni siquiera
2. Publiqué mi primera columna en…
En La Verdad de Murcia. Creo que en septiembre u octubre del 96. Hablaba del hermano de Aznar, que no habÃa podido acceder a ser Defensor del Pueblo (no me acuerdo muy bien) por su relación con el Presidente, pese a reunir las cualidades necesarias. Era algo sobre qué culpa tienen los parientes de serlo y sobre las ventajas e inconvenientes que eso supone dependiendo de la actividad a la que uno se dedique. Esa no me la sugirió nadie. Sólo me dijeron que empezara a mandar una a la semana (durante el verano del 96, el de los JJ.OO. de Atlanta, hice cuatro de prueba para que hicieran la cata, como también me habÃan pedido). Supongo que un periodista puede dar el paso de la calle a la opinión cuando se haya hecho un nombre. Pero en mi caso el camino ha sido el contrario. Empecé con la opinión y luego me fueron encargando otras cosas (crónicas, entrevistas…). Comencé a escribir en ABC a partir de que a Eduardo San MartÃn (que habÃa sido director de La Verdad) lo nombraran director adjunto de ese periódico. Al principio fue sólo la columnita de la tele. No tengo ni idea de cuando fue, quizá hace más de dos años y menos de tres. O tres, yo qué sé. El Cuaderno de una mirona nació porque yo propuse escribir de televisión en La Verdad. Al fin y al cabo era lo único de lo que sabÃa un poquito. Pero al principio sólo hacÃa una o dos columnas semanales y solÃa elegir los estrenos. Al hacerlo casi diario (cuando no hay nada nuevo que decir, sobre todo en verano), ha acabado siendo más crónica de televisión que crÃtica propiamente dicha (eso queda sólo para los estrenos).
3. ¿En qué se inspira para elegir tema?
En lo que veo, leo, oigo o huelo. ¿Cómo supero la sequÃa? El maldito dead line, como dirÃa Carrie Bradshaw. Aunque no se te ocurra nada, cuando quedan dos horas (o menos) para mandar el artÃculo, te pones y algo sale. A veces es tan corto lo que has escrito que no hay más remedio que empezar a rellenar lÃnea por lÃnea e irte por los cerros, no de Úbeda, de los Urales (en el caso de que allà haya cerros). Y luego resulta que, increÃblemente, esa columna da cien patadas a otras hechas con más tiempo y con alguna idea premeditada. Pero, claro, estamos hablando de fruslerÃas de las mÃas. Por ejemplo, en la tele están casi todos los temas necesarios para escribir, como en las obras de Shakesperare. Es un peligr,o porque la tele no es la vida, aunque como surtidor de ligerezas sea fantástico. En el fondo, no es más que otra necesaria ventana a la que asomarse. Para escribir hay que leer (de todo), observar, viajar, vivir, disfrutar, sufrir, enamorarse, intoxicarse en una boda o hacer cola en la pescaderÃa y que se te cuele una gorda.
¿Son distintos los asuntos que elige para ABC que los de las páginas de opinión de La Verdad? ¿Es muy diferente escribir para un medio local y uno nacional?
No. El artÃculo de ABC de los sábados lo escribo los viernes por la mañana y el de La Verdad por la tarde. Si se me ocurren dos cosas antes puedo elegir, pero normalmente hago uno y luego pienso en qué demonios voy a escribir a continuación. No es diferente, quizá en provincias hay más libertad en el sentido de que la corrección polÃtica está más difuminada (al menos antes era asÃ, pero todo llega). Lo cierto es que escribo ahora de la misma forma que hace ocho años cuando sólo lo hacÃa en La Verdad. Es el mismo tono, los mismos intereses… Sólo espero haber mejorado. Escribo como hablo. Cuantas menos palabras se utilicen para decir algo, mejor, más cabe. Muchos puntos y seguido y paréntesis. Claro, que también se puede calificar como un no estilo. De todas maneras casi nadie es original. No digo que necesariamente se imite, pero está todo inventado. Estoy de acuerdo con Fran Lewovitz cuando dice que un pensamiento original (y lo extiendo al estilo) es como el pecado original: algo que pasó cuando no habÃas nacido a personas a las que no tienes ninguna oportunidad de conocer.
4. Alguna columna que me haya traÃdo problemas…
No, quizá alguna crónica donde alguien se ha sentido ridiculizado. Pero en general no personifico, si digo que el matrimonio puede llegar a ser una forma de prostitución no serÃa inteligente que una señora se diera por aludida.
5. ¿A mano o a máquina?
Ordenador (portátil). Si no, no sabrÃa calcular el tamaño. Previamente he podido tomar notas.
6. ¿Censura o autocensura? ¿Hay asuntos de los prefiere no escribir?
Hay asuntos que no me interesan en absoluto. La censura no la conozco. Y más que de autocensura yo hablarÃa de sentido común. ¿Más peligrosa la censura económica o la polÃtica? Supongo que la polÃtica.
7. El mejor columnista de España es o ha sido…
Ésta es fácil: Julio Camba. Porque nació a las once de la mañana, porque era soltero, por su fino humor tirando a inglés, porque era ácido, divertido, demoledor, porque era la más pura y elegante inteligencia de España, como dijo Ortega.
8. La libertad de opinión tiene como lÃmite…
Ya lo he dicho: el sentido común.
9. Nunca serÃa columnista de…
De algún periódico que no me gusta. Pero una revista funeraria estarÃa bien (si pagan, desde luego). En cualquier caso, la vida da muchas vueltas y no se puede decir de este agua no beberé ni esta p… no me cabe.
¿Puede un periodista/escritor dar una opinión contraria a la de la lÃnea editorial del medio para el que trabaja?
Bueno, yo no conozco las lÃneas editoriales con pelos y señales. Supongo que intuitivamente sabes a qué atenerte. Nunca he recibido ninguna indicación de qué debÃa o no debÃa escribir. No soy tan importante. Yo supongo que no lo hago. O que no han reparado en mà (¡cielos!)
10. ¿Todas las opiniones son respetables?
No.
11. ¿Cómo escribe sus columnas?
La hora es la hora lÃmite siempre. En casa escribo en el mismo sitio (en medio del desorden más absoluto), pero también lo hago en una redacción, en los aeropuertos, en los hoteles, en los aviones o en los coches (en ambos hasta que se me acaba la baterÃa). Eso sÃ, nunca he escrito en una servilleta. A lo mejor mi manÃa es no escribir nunca en una servilleta. Claro que tomo notas para el Cuaderno de una mirona. Veo la tele tomando apuntes en plan taquÃgrafa de las Cortes, pero menos modosita, más bien desparramada en el sofá.
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