Carlitos
LlovÃa. La Gran VÃa no lucÃa grandes galas. Eran las diez y media de la noche, un dÃa cualquiera. Bueno, era jueves. Allà estaba yo, acompañado por una morena y una rubia que escoltaban mi oronda figura entre una corta multitud que se agolpaba tÃmidamente bajo la marquesina del cine Capitol. No sabÃa que detrás del estreno estaba la Fox. Todo era del gusto de mi amigo Walter. Mucha progresÃa, periodistas de baja estofa, estudiantes de la cosa audiovisual, conocidos por doquier, algún presentador de poca monta, un crÃtico de cine con su boli-linterna y las 1.600 butacas de la sala ocupadas por actores, guionistas, productores y gente de la cosa del cine de autor, independiente, marginal y con pretensiones. Echaban cuatro cortos. Un presentador que no hubiera pasado el casting del “club de la comedia” intentó decir un par de cosas sobre cada una de las piezas que, a esas horas de un dÃa cualquiera con lluvia, sobraban.
Los directores también subieron al escenario para repetirse en agradecimientos redundantes y, supongo, innecesarios. Todo lo que dijeron se podÃa leer ampliado y engordado en los interminables créditos finales.
Comenzaba el espectáculo. Una grata sorpresa. Cuatro cuentos en cine, con una duración no superior a los veinte minutos por pieza. Yo estaba allà en calidad de invitado por uno de los cuatro directores que estrenaban, el salmantino Carlos Lorenzo, compañero de facultad y obrero incansable de la narrativa audiovisual. Suyo era el guión de “Carlitos”, que asà se llama su corto, suya era la producción y suya la dirección. Recuerdo el primer corto de Carlos Lorenzo. Era una historia de zapatos y robos a zapaterÃas grabado en vÃdeo con el que ganó algún que otro premio. No esperaba que este corto -”Carlitos”, repito”- me sorprendiese tanto y tan bien. El argumento es sencillo: un niño obsesionado con volar. El modo de contarlo es original. En los pasillos, antes de la fiesta que sigue a todo estreno que se precie, el corto de mi querido Carlos Lorenzo era el más comentado. Hasta algunos hablaban de influencias, tendencias, ritmos, encuadres, efectos y dirección de actores. ParecÃa que la cosa iba en serio, muy en serio. Y yo que pensaba que era una movida entre amiguetes.
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