Quiero despertar
Esta noche tuve un sueño un poco raro, pero graciosÃsimo. Soñé que vivÃa en un mundo donde el azul del cielo y del mar habÃan sido sustituidos por el azul fondo de escritorio de los ordenadores y la gente se pasaba el dÃa mirándolo, aunque nunca fuera a salir el sol ni a romper una ola.
Era un mundo tan graciosamente estúpido que la iglesia católica no paraba de decir tonterÃas retrógradas, a las que solamente hacÃan caso cuatro o cinco locos, que ¡eran los que gobernaban!
Era tan absurdo, tan irreal, que me da la risa sólo de pensarlo. Recuerdo que en el sueño habÃa hombres que pensaban que las mujeres debÃan llevar correa y ser maltratadas. Hay que ver cómo son los sueños. Incluso un juez decÃa que una mujer que se cambiaba de vestido y llevaba pendientes no tenÃa derecho a quejarse por haber sido vejada. Eso es un gag, qué coño.
Era un mundo caótico, pero cargado de humor negro, donde los terroristas jugaban al mus con los polÃticos, y éstos nos llevaban a la guerra a buscar unas armas inexistentes. Ni a Woody Allen se le ocurre algo tan genial.
En ese mundo de mi sueño los pollos se constipaban -¿habéis visto algo igual?- y en las galeras de los barcos se hacinaban hombres y mujeres sin futuro.
Recuerdo que en ese sueño habÃa unos tipos muy graciosos que eran amigos de los que tenÃan el poder y compraban un terruño en el que hacÃan unos pisos de papel de fumar y luego los vendÃan al precio de cuarenta años de trabajo. Qué tonterÃa de sueño, cuanto más lo pienso más estúpido me parece.
Era tan bobo mi sueño -lo recuerdo y es que casi no puedo escribir de la risa que me da- que me sentaba en el sofá de mi sala de estar, ponÃa la televisión, y la gente se insultaba, se pegaba, discutÃa y se desnudaba, delante de mÃ, como si me conocieran de algo. Recuerdo un momento del sueño, qué bueno, daba carcajadas en la cama, en donde salÃa un presidente del gobierno de un paÃs que se hacÃa una entrevista a sà mismo al lado de un periodista de la televisión pública. Qué gracioso el tÃo. Y al dÃa siguiente, en una radio, que estaba en contra de los que gobernaban, el lÃder de la oposición se hacÃa, supongo que por envidia, una entrevista también a sà mismo, pero éste ni siquiera mentÃa, como el otro, éste hablaba y hablaba pero no decÃa nada, qué tipo tan simpático.
Ahora que lo recuerdo, es que me parto, qué gracia, en mi sueño un viejo verde, alcalde además, le tocaba las tetas a una niña, y otro viejo más verde que él, un verde ya mohoso y rancio, pero que además era su jefe, decÃa que eran menudencias. Qué bueno. Era tan imbécil el mundo en ese sueño, por dios, que a una guardia civil, por abandonar diez minutos su guardia para felicitar la nochebuena a sus compañeros la metÃan en la cárcel. Qué risa, de verdad. En la cárcel por felicitar la nochebuena, otra genialidad. Por suerte, cuando ya me dolÃa la barriga de tanto reÃr sonó el despertador. Menos mal que sólo era un sueño. ¿Os imagináis vivir en un mundo asÃ? Yo no podrÃa.
Popularidad: 1%
Te puede interesar...
