Laura Freixas: “Una columna es un punto de encuentro entre el periodismo y el diario Ãntimo”
LAURA FREIXAS (Barcelona, 1970). Estudió Derecho en la Universidad de esa ciudad (1975-80), se licenció con una tesina sobre la revolucionaria y feminista rusa Alejandra Kolontai y amplió estudios en la École de Hautes Études de ParÃs (1980-81). Antes de dedicarse exclusivamente a la escritura, ha ejercido distintas profesiones en el mundo editorial: editora, traductora, antóloga… Su primer libro publicado fue el volumen de cuentos El asesino en la muñeca (1988). Le siguieron dos novelas: Último domingo en Londres (1997) y Entre amigas (1998). Sus obras más recientes son el ensayo Literatura y mujeres (2000) y el libro de relatos Cuentos a los cuarenta (2001). Ha ejercido la crÃtica literaria en El PaÃs (1995-2000). Compiló la antologÃa de relatos Madres e hijas (Anagrama, 1996) y ha trabajado como columnista en El Mundo. Actualmente tiene un artÃculo semanal del periódico La Vanguardia.
LA ENTREVISTA
. ¿Qué es una columna?
Un punto de vista particular, totalmente personal y subjetivo, sobre un tema de interés general. Quizá las diferencias entre la columna-columna y la columna de análisis polÃtico, cultural, etc, es que la columna es más en primera persona, más intemporal -menos ceñida a la actualidad- y sus temas pueden ser más variados: se puede escribir hasta sobre la primavera… Se podrÃa definir la columna como una aleación entre los dos significados de “diario”: el punto de encuentro entre el periodismo y el diario Ãntimo.
2. Publiqué mi primera columna en…
No lo recuerdo de qué hablaba. Fue en El Mundo, a finales de los 80 o principios de los 90 -tengo muy mala memoria para las fechas-. No duré mucho. Me dijeron que querÃan “calentar polÃticamente” esa página, la segunda del periódico. Y yo nunca he opinado mucho sobre polÃtica, porque mis propias opiniones en ese campo me parecen muy poco originales. Luego -debÃa ser hacia 1994 o 1995- tuve algún tiempo una columna en el suplemento Madrid del PaÃs. Lo malo era que no tenÃa periodicidad fija. Finalmente, en mayo del 2001 La Vanguardia me pidió una colaboración semanal, y ahà sigo.
3. ¿En qué se inspira para elegir tema?
Leo la prensa, nacional y algo de internacional. Esto es último es muy importante, de otro modo todos escribirÃamos sobre lo mismo. Escojo algunos temas que me llaman la atención, dejo que maduren hasta que veo cuál es el que puede dar más de sÃ. Mi receta es partir de algún tema de actualidad -no de primera página, más bien algo un poco marginal- para hacer una reflexión personal, apelando a mis propias vivencias y a mis propios referentes culturales (que no son nada actuales ni demasiado conocidos). A pesar de esta fórmula tan bonita, lo cierto es que una o dos veces al año me pasa que no encuentro tema y tengo un ataque de pánico. Al final, algo escribo, claro, pero puede ser traÃdo por los pelos.
4. Alguna columna que me haya traÃdo problemas…
Una vez terminé una columna diciendo que habÃa que bombardear Disneylandia, y me llamaron del periódico (ojo, no digo qué periódico era), muy serios, diciendo que por favor quitara esa frase. Como soy muy obediente la quité, pero todavÃa tengo los ojos como platos… Pero la columna que suscitó más ataques fue una en La Vanguardia en que comparaba al francotirador de Washington con Dios padre. Recibà docenas de mails, algunos intentando amablemente convertirme a la verdadera fe y otros furiosos, deseándome todos los males, en detalle: muerte entre horribles tormentos, desgracias familiares, etcétera (vaya con la caridad cristiana).
5. ¿A mano o a máquina?
¡En el ordenador, por Dios! Pero ¿usa alguien todavÃa la mano para escribir?
6. ¿Censura o autocensura? ¿Hay asuntos de los prefiere no escribir?
SÃ, algún tema polÃtico. Lo evito en parte porque mi opinión va contra la de la mayorÃa de los lectores, pero sobre todo porque una opinión que va a ser mal recibida tiene que estar muy bien documentada y argumentada, y yo no soy lo bastante experta. Al principio también me aguantaba las ganas de manifestar mis opiniones feministas -porque son impopulares, porque pensaba que me saldrÃa algo muy crispado y dogmático, porque no quiero convertirme en una pesada ni llevar un sambenito… Pero cada vez las voy manifestando más, intentando darles un tono distante, irónico, relajado.
7. El mejor columnista de España es o ha sido…
¿Por qué? ¡Por favor!, no nos pidáis que hablemos de nuestros colegas. Los mal pensados siempre sospecharán que nos guÃa la amistad, la enemistad o la envidia… y a lo peor, tendrán razón.
8. La libertad de opinión tiene como lÃmite…
¡No me tentéis, que no pienso meterme en camisa de once varas!
9. Nunca serÃa columnista de…
¡Cualquiera se atreve a decir de esta agua no beberé! Además, de algo hay que vivir… Por suerte, los únicos medios que me han pedido colaboraciones -el Mundo, el PaÃs, la Vanguardia, revistas literarias, revistas femeninas- son medios con los que sintonizo o por lo menos de los que no me avergüenzo.
10. ¿Todas las opiniones son respetables?
Aunque no sea exactamente eso lo que se me pregunta, diré que hay que aceptar la crÃtica, la discrepancia, sin poner el grito en el cielo ni traer a colación la Inquisición y la censura. Lo digo porque muchos artistas e intelectuales (o pseudo) están convencidos de que por serlo tienen derecho a no ser atacados en ninguna forma, ni siquiera objeto de la menor crÃtica (estar por encima del bien y del mal, ser intocables: ¿no es lo que nos gustarÃa a todos?…).
11. ¿Cómo escribe su columna?
La escribo en casa, el jueves, y el viernes la releo antes de enviarla -mi hora lÃmite es el viernes a las 4-.
ENLACES RELACIONADOS
-Página web de la escritora
-Página en escritoras.com
-Entrevista: “Los crÃticos marginan a las escritoras”
-Encuentro digital en elmundo.es
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