Esos regalos, ay
Mi amiga Montse trabaja contrarreloj. Es restauradora y está maquillando la Almudena para la boda del año, del siglo y de media eternidad. Esto será en mayo, cuando ella se quede en paro y tenga que regresar a su tierra con la satisfacción de cobrar el subsidio de desempleo y haber colaborado a la venida de los reyes. Pero esa es otra historia.
Quería hablar de los magos de Oriente, pero no de los que ven armas de destrucción masiva donde no las hay, tampoco de los que hacen desaparecer personas echando unas bombas mágicas, ni tan siquiera de los que convierten la pólvora en petróleo. No. Me refiero a los del villancico andaluz que cantaron mis sobrinas en el festival navideño de su cole, a los que vienen por el arenal, esos de los pampanitos verdes, las hojas de limón, la Virgen María y su maternidad señorial. Pues bien, han llegado a mi buzón. Lo que son las cosas.
Uno, acostumbrado a recibir revistas oficiales, publicaciones marginales, facturas deleznables y extractos bancarios poco amables, abre la puertecilla metálica y se encuentra que han llegado los Reyes. Los de verdad. Este año, sin necesidad de espolvorear Fungusol en los zapatos. Como lo cuento. Un manojo de cartas artesanales, escritas con surcos de tinta y rascaduras de pluma, han llegado como el mejor regalo, el que no se espera. De Salamanca, de Galicia, de Valladolid, de Asturias, Andalucía y Madrid. En serio, un regalazo. Total, que me he visto obligado a comprar unas postalitas para intentar alegrar el día a los que a mí me han hecho feliz. Qué grandes pueden ser las pequeñeces. Será la Navidad, serán los reyes majos de la inolvidable Gloria Fuertes, será que me sale el Papá Noés que llevo dentro y que sólo mi apéndice ventral delata cuando me ajusto la rojiblanca para ir al fútbol, que será, será. Fun, fun, fun.
La guinda real, soberbia y magistral ha venido como oro, incienso y olorosa mirra desde Zamora. Mi reina maga especial, la poeta vergonzosa y pizpireta, mi amiga y colega Imelda, me ha enviado su primer libro publicado y dedicado. Un poemario erótico con un título antológico: “Humedades, Antoniología y otro poema”. Joder, cómo no voy a creer en la magia, en la felicidad, en un mundo mejor, en que Bush tenga cerebro y en que a Montse la contraten para retocar la catedral monegasca. Quizá Alberto anuncie su desposorio. Mi vecino Roberto, que es ebanista y forra armarios tiene ofertas regias.
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