» Confesiones etílicas · Sincolumna.es
8 Febrero 2012 – 14:40 | Sin Comentarios

No solo indignados: nos contamos por miles los ciudadanos molestos, enfadados, malhumorados, disgustados, irritados, cabreados, hartos de esos representantes políticos (¿nuestros o de los mercados?) que nos toman por idiotas insistiendo en que no hay …

Continuar leyendo »
Home » Santiago Riesco

Confesiones etílicas

Escrito por santiagoriesco el 13 Octubre 2003 – 12:41Sin comentarios

Hay amigos que son personajes de novela. Como Bruno. El muy cachondo no tiene complejos a la hora de “entrarle” a las chicas, como él dice. Y noche tras noche insiste hasta completar las cien mujeres que, según su teoría, son necesarias para que una de ellas se sumerja en su cama. Bruno es un crack. Y con un peculiar sentido del humor.

Su alopecia, sus grasas, sus cumpleaños acumulados, no son obstáculo en su brega amorosa. Y cuando recibe cada una de las 99 negativas nocturnas se yergue de dignidad y mirando a su presa antes de que ésta huya le recrimina con altanería: “anda, que estás tú para elegir”. Bruno es incorregible, todo un personaje de novela, de película no rodada.

Mi amigo Bruno, por decir algo, es de los que repiten el mismo chiste y siempre te hace gracia. A la segunda copa insiste en otra de sus teorías: “Después de las cinco, si es tía, mejor”. Y vuelve al ataque sumando entradas en su particular agenda convencido del uno por ciento de éxito. “Las tías están desesperadas, sólo quieren caña y yo tengo un cañón”.

Cambiamos de local un par de veces y siempre el mismo comentario: “Esto es un bosque de nabos”. Parece que sus neuronas sólo hicieran sinapsis en el bajo vientre, que sus cuerdas vocales estuviesen conectadas directamente con las gónadas, que sólo pudiera hablar, sentir y pensar con la cabeza de su glande. Pero Bruno no es tonto y de cuando en vez echa un par de paladas al centro de la conversación con un exquisito y refinado sentido común: “A mí, lo que me pasa, es que no me quiero enamorar porque en mi corazón caben muchas mujeres; pero de una en una”. Y se ríe como a la fuerza, con un gesto ensayado, como si midiera el movimiento de cada uno de los músculos de su cara, de su cuerpo. Como si supiera que un cazatalentos estuviera observándole en busca de un protagonista para su próxima película. Bruno no se cansa de insistir sin hacer distingos entre sus futuras conquistas. Las mujeres son para él un ritual, una adicción, un deporte de madrugada.

La última copa, como siempre, le había hecho daño. “Otra vez me han vuelto a envenenar”, repetía entre dientes con los ojos perdidos en un brillo inconfundible. Abrazándome, con la lágrima puesta y en un susurro confidencial me reveló su verdadera necesidad: “Yo lo que quiero es casarme, tener hijos y una hipoteca que pagar”.

Popularidad: 1%

Te puede interesar...

  1. Soy un nazi
  2. La amistad, ese juego
  3. Parábola de la amistad

Publica tu comentario

Publica tu comentario más abajo, or trackback de tu propia web. También puedes Suscríbete a los comentarios via RSS.

Por favor, no te salgas del tema y no publiques spam.

Puedes usar estas etiquetas:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Si quieres tener tu propio avatar, puedes conseguirlo gratis en avatar.